Opinión    Biodiversidad digital

Los retos de la Web 3.0: encriptación, ‘ad blockers’ y control personal de los datos

12 minutos
Celebración del 30 aniversario de internet. / CERN

El CERN celebra que hace 30 años Tim Berners-Lee, ayudado por su compañero Robert Cailliau, puso en marcha allí el primer servidor html en su ordenador NETX. Una invención que inició la revolución de la web y cambió literalmente el mundo.

Hace ahora 10 años, estuve implicado en el 20 aniversario de la web que se celebró en la Conferencia WWW2009 Madrid. A esta sesión histórica acudió, además de Berners-Lee y Cailliau, Vinton Cerf (quien lideró el desarrollo del protocolo TCP/IP ligado al origen de internet muchos años antes), y Dale Daugherty, el colega de Tim O`Reilly, quien acuñó el término "Web 2.0" en un e-mail de preparación de un seminario en 2004. Este visionario también formuló el concepto de "web social" actual en un esencial artículo de 2005 llamado What Is Web 2.0, en el que anunciaba un cambio de paradigma en internet, que se ha cumplido tal cual. 

A las generaciones actuales podría parecerles que internet y la web siempre estuvieron ahí, omnipresentes como ahora, pero no fue así. La web e internet existen fundamentalmente por el talento, esfuerzo científico e innovaciones de gente visionaria como la citada arriba. Lo fueron no solo en cuanto a las tecnologías, sino en cómo construyeron y plantearon una visión libre y abierta el futuro de internet. Para que su crecimiento, que ha sido exponencial, mantuviera esa visión abierta se creó el W3C (World Wide Web Consortium), cuya misión central es el desarrollo de protocolos y directrices que garanticen el crecimiento a largo plazo de la web.

En agosto de 2012, cinco organizaciones mundiales firmaron el acuerdo OpenStand, paradigma moderno de los estándares, un modelo abierto y de capacitación colectiva para mejorar el cómo personas de todo el mundo desarrollan nuevas tecnologías e innovan para la humanidad.  Wikipedia es ejemplo de cómo sería una web abierta de alto valor, construcción colaborativa, acceso universal y sin la polución cognitiva de publicidad invasiva.

Los nuevos peligros para la web 

Estos últimos años, gigantescas empresas globales -que no existirían sin la web inventada en el CERN- han querido imponer sus estándares en lugar de los de la visión abierta del OpenStand. Hasta ahora, no lo han conseguido. Además, ha habido diversos intentos de ‘nacionalizar’ la web, e incluso ‘trocearla’, o de replicar su estructura en modelos cerrados ligados a un territorio, nación o mercado.

Estos intentos van desde restringir o censurar servicios globales abiertos basados en la web hasta impedir que el modelo abierto y universal de la WWW deje de funcionar en un determinado territorio. En países pequeños, como Myanmar, Vietnam, Irán o Arabia Saudita; o en grandes como China, se censura o restringe el internet abierto. Las coartadas son variadas. Desde, dicen, para mantener la estabilidad política o los valores tradicionales, hasta por motivos de seguridad nacional. El sueño de toda dictadura hoy es disponer de un internet propio bajo su control. A pesar de todo, el internet abierto ha triunfado hasta el punto de que ya conecta a la mitad de la humanidad.

Pero hay más dificultades. Estamos asistiendo a abusos masivos, a espaldas del usuario, con sus datos y a una inmensa explotación publicitaria de los servicios web en un opaco mercado comercial global (más allá de cualquier control fiscal). Este es uno de los peligros mayores actuales para la libertad y seguridad de los usuarios y la neutralidad en la red. Los hoy llamados ‘gigantes’ de internet crean ‘monopolios’ digitales globales de facto con un inmenso poder, más allá de criterios éticos.

Tanto poder que la senadora de EEUU Elizabeth Warren anunció la semana pasada en un mitin electoral, que iba a proponer un plan destinado a ‘trocear’ algunas de las empresas tecnológicas más grandes del país, cuyos negocios principales están basados en la web, como Amazon, Google, Apple y Facebook, porque han acumulado un poder excesivo. Su propuesta es usar la legislación vigente antimonopolios de EEUU. Amazon dio la razón a su punto de vista, censurando en internet sus anuncios, aunque después, debido a la reacción de las redes sociales, los restituyó.

Web@30: Repensar el futuro de internet

Ante esos peligros, la comunidad abierta y conectada responde. El primero Tim Berners-Lee, que en su discurso en el CERN del 30 aniversario de la web, ha propuesto “revivir la historia y repensar el futuro” de internet. Es decir, en primer lugar, recordar y mantener vigentes sus principios: la web es universal y debe estar disponible en cualquier dispositivo, para cualquier tipo de información, en cualquier idioma y accesible para personas con discapacidad. Debe estar libre de royalties y construida sobre estándares abiertos; mantenerse potente y transformadora gracias a su Plataforma de Web Abierta y mejorando constantemente su tecnología y la satisfacción de los ‘conectados’ y reduciendo costes para el acceso a internet de las personas con menos recursos, en todo el planeta.

En la celebración del CERN, su directora general, Fabiola Gianotti, afirmó que la web ha sido “una poderosa herramienta para llegar a todo el mundo, derribar barreras, llevar educación e información a todos para, así, reducir las desigualdades". Pero Berners-Lee señaló los “peligrosos caminos que ha tomado”. Propuso formas de "arreglarla", devolviéndola a su ideal democrático original, en el que "cada uno puede generar y acceder libremente a los contenidos y mantener la propiedad de sus datos”.

El control sobre los datos del usuario se ha vuelto algo de una importancia esencial; va a ser la clave de la Web 3.0 que va a llegar, y es hacia donde están orientando su acción los mejores tecnólogos de la comunidad abierta. Berners-Lee añadió que "la mitad de la población mundial está conectada hoy en día (…) y debemos seguir luchando por la neutralidad de la red, la libertad de expresión, la privacidad y el control de los propios datos.”

La batalla por el control de los propios datos combate su uso comercial indiscriminado a gran escala para publicidad, además de su utlización para influir en la opinión pública y las conductas de los usuarios conectados (decisiones de votantes en las elecciones democráticas incluidas). Así que la reclamación de la encriptación de la información propia como un ‘derecho humano’ y la lucha contra la nueva injusticia algorítmica del filósofo David Cascuberta está hoy en la vanguardia de la defensa de la nueva ciudadanía digital global para el usuario conectado.

Ejemplo actual de la citada respuesta de la comunidad abierta de internet es el lanzamiento por la Fundación Mozilla (organización sin ánimo de lucro dedicada a la creación de software libre), del Firefox Send, un sistema de envío e intercambio de archivos cifrados peer to peer (de extremo a extremo de la comunicación), que permite compartir fácilmente archivos usando encriptación segura desde cualquier navegador y manteniendo siempre el control total sobre los archivos que se comparten. Lo hace como alternativa a la nube, en la que pierdes la certeza sobre tu control de la información que subes.

La sospecha generalizada sobre la pérdida del control de los datos personales se ha extendido inevitablemente a los servicios basados en internet y a muchos servicios globales de la nube. Y está haciendo que la encriptación o la tecnología de bloqueadores de publicidad en la web (que el Tribunal Supremo alemán acaba de declarar ‘legal’) se estén convirtiendo en asuntos de vanguardia como respuesta para defender y mantener, incluso en la Web 3.0, "la web que queremos”.