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Esta startup española monitoriza la posidonia oceanica desde el espacio

La startup madrileña Quasar usa cartografías dinámicas con imágenes satelitales para vigilar la evolución de estas praderas en Baleares

27 SEP. 2019 - Madrid
7 minutos
Mapa de posidonia en la isla de Formentera con la tecnología de Quasar. / INNOVADORES

La posidonia oceanica es una planta que vive en el suelo marino, concretamente en las cuencas del Mediterráneo, conformando una suerte de pradera que llega a medir hasta siete metros de alto. Estas plantas submarinas sirven de ecosistema para numerosos seres vivos y, además, es uno de los principales indicadores de la calidad de las aguas costeras. Por ello, resulta clave monitorizar su evolución a lo largo de las décadas, al mismo tiempo que vigilar si se produce algún incidente (por ejemplo, el arrastre de algún barco) que provoque daños graves a esta particular forma de naturaleza.

Pero los métodos de cartografía para la posidonia oceanica no son precisamente útiles. Hasta ahora, únicamente se puede saber dónde hay extensiones se esta planta mediante su observación directa, normalmente con cartografías realizadas por buzos, las cuales se llevan a cabo cada varios años y tienen un enorme coste económico. O así era antes de que el programa Copérnico de la Agencia Espacial Europea posibilitara usar imágenes satelitales para seguir en tiempo real el estado de estas praderas tan valiosas; misión conocida como SIMBAD y encarnada por la startup madrileña Quasar.

"La idea es que no veas una imagen estática, de cómo está la cartografía en un momento en el tiempo, sino que de alguna manera puedas puedas ver cómo van evolucionando las praderas a lo largo de los años. Desde 2018, estamos usando las imágenes del Sentinel-2 y aplicando sobre ellas algoritmos que diferencian la posidonia oceanica en el agua", explica Ignacio de la Calle, managing director de Quasar.

"El proyecto surgió a raíz de una propuesta de una ONG y coincidió con que nosotros también queríamos meternos en temas de observación de la Tierra y que la ESA estaba poniendo énfasis en ello. Fue todo un desafío en cuanto a procesamiento de la imagen, porque hay que hacer muchas correcciones: la posidonia está en el fondo marino, hay veces que los reflejos del sol afectan a la detección, las sombras que causan las nubes también interfieren, la rugosidad del aua... Todo puede alterar la detección".

Esas son las trabas que estos científicos, impulsados por la incubadora de la propia ESA y el Parque Científico de Madrid, han ido solventando durante este año largo de labor. "El tratamiento de las imágenes es sencillo al principio, ya que lo que medimos es la luz reflejada que llega por satélite para, en función de su cantidad, determinar qué tipo de terreno estamos viendo. Pero va exigiendo más y más detalles. Por ejemplo tenemos que entrenar el sistema para cada costa en particular, porque las características del agua son distintas en cada zona", detalla De la Calle.

Es por ello que Quasar ha centrado sus miras en las cosas de las Islas Baleares en un primer estadio, con resultados muy fiables de la ubicación y progresión de la posidonia oceanica en sus cuencas. "Las imágenes de Sentinel-2 llegan cada cinco días, que es cuando el satélite pasa por encima de nuestro país. Con eso es suficiente para ver si algún barco ha producido daños o si existe alguna anomalía, porque el crecimiento natural de la planta es muy lento», añade el directivo.

Eso sí, Quasar sigue trabajando intensamente en dos grandes líneas de esta iniciativa: perfeccionar sus mediciones y llevar la tecnología a otras lides. En el primero de los aspectos, la startup planea usar el conocimiento que adquirió en un programa anterior (MAGMA, donde crearon un segmento terreno para el uso de drones de exploración de la actividad magnética en cráteres) para emplear aeronaves no tripuladas que ofrezcan una visión directa de la posidonia y reducir así el número de falsos positivos gracias a un mejor entrenamiento de sus algoritmos. 

En el segundo, Ignacio de la Calle explica que esta combinación de algoritmia e imágenes satelitales puede ser empleada en numerosos casos de uso, tanto en el agua como sobre tierra firme. "Podemos ofrecer datos de vigilancia para las autoridades portuarias, pero esta tecnología también tiene aplicaciones en la agricultura de precisisón o para monitorizar los plásticos que hay en los oceános. Nos han llegado a preguntar si podríamos usarla para monitorizar la cantidad de gente que hay en las playas y analizar así los flujos de movimiento de las personas en las zonas turísticas", adelantan desde Quasar.