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Noruega: cuando el frío es el que abriga a los centros de datos

Algunos de los mayores centros de datos del mundo se están construyendo o ya están operativos en el norte de Noruega, donde el frío exterior sirve como refrigeración natural para los servidores. Entre otros, el país nórdico aspira a tener el CPD subterráneo más grande del mundo, con una extensión de 120.000 metros cuadrados en una antigua mina

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El centro de datos subterráneo de Lefdal / INNOVATION NORWAY

Cuando las grandes corporaciones se plantean la construcción de un centro de datos, hay varios factores a cumplir en la lista de deberes. Uno de ellos es la conectividad presente en la zona, que reduzca la latencia con la que se entreguen los servicios. Otra es la regulación del país en cuestión, especialmente si hablamos de regiones con leyes especiales al tratamiento de datos (como el GDPR en Europa). 

Pero, sin duda, los aspectos claves son los que tienen que ver con la energía, tanto en su disponibilidad (los CPD exigen una gran potencia que, además, esté garantizada en caso de caída del suministro) como en la reducción de su consumo. Y es que, si se pueden encontrar alternativas naturales que reduzcan la electricidad necesaria para refrigerar los miles de servidores de un centro de datos, mejor que mejor.

Es por ello que los países nórdicos parten con una notoria ventaja respecto a países mediterráneos, ya que juegan con el clima a su favor. En el caso de Noruega, su entorno ambiental ofrece condiciones muy atractivas tanto de temperatura como de humedad, así como cuenta con electricidad procedente de fuentes 100% renovables y numerosos sistemas de reducción de las emisiones de carbono.

"Desde finales del siglo XIX, el desarrollo industrial del país ha estado estrechamente vinculado al desarrollo de la energía hidroeléctrica: su clima, sus recursos hidráulicos y la temperatura de su agua favorecen la refrigeración de los servidores de los centros de datos", explican desde Innovation Norway. "El país escandinavo ha sabido aprovechar la ventaja que le ofrecen sus condiciones climáticas y lo combina con tecnología pionera que convierte estos espacios en sostenibles y con el mínimo impacto ambiental.

Cuanto más al Norte, mejor

Kolos está construyendo en la actualidad uno de los centros de datos más grandes del mundo, una extensión de 600.000 metros cuadrados junto a la ciudad de Ballangen (al norte de Noruega).

La planta dispondrá de una potencia de procesamiento de más de 1.000 MW y será alimentada exclusivamente por energía 100% renovable a partir de fuentes hidráulicas y eólicas. El clima fresco y estable del norte de Noruega y la proximidad del agua proporcionarán enfriamiento natural a los servidores del centro.

Aprovechar los fiodos

Green Mountain es una empresa pionera en la construcción de centros de datos energéticamente eficientes y sostenibles. Algunos de sus centros se sitúan en los fiordos noruegos para aprovechar la electricidad procedente de fuentes hidroeléctricas y la temperatura que el agua proporciona a 8ºC, que contribuye a la refrigeración y a mantenerla siempre a una temperatura idónea.

El sistema de refrigeración lleva el agua desde el fiordo a la estación sin utilizar energía eléctrica, únicamente con la ayuda de la gravedad, y sin hacer uso de gases refrigerantes lo que asegura que es una planta sostenible y cero emisiones.

En una antigua mina

Lefdal Mine Datacenter podría convertirse en el centro de datos subterráneo más grande del mundo con 120.000 metros cuadrados de espacio para equipos y una capacidad máxima de 250 Megavatios. Situado en una antigua mina a más de 600 metros de profundidad en la región de Sogn og Fjordane, está dividido en 75 salas y está construido en espiral para favorecer el acceso a todos los niveles.

Su sistema es 100% renovable gracias a que obtiene el suministro energético proveniente de una central hidroeléctrica cercana. Además, aprovecha las ventajas que presenta una mina para conseguir reducir el gasto en la refrigeración y ser así más eficiente.