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Rompeolas cubípodos, el invento español que opta a los premios Inventor Europeo

Corredor y Menéndez desarrollaron la patente de la UPV para que estos cubos de hormigón protejan las instalaciones portuarias

15 MAY. 2019
5 minutos
Antonio Corredor, nominado a Mejor Inventor Europeo, con su sistema rompeolas. / INNOVADORES

Además de la nominación de Margarita Salas al Premio Inventor Europeo por Reconocimiento a la labor de toda una vida, este año la Oficina Europea de Patentes (EPO) ha seleccionado otra candidatura española, en la categoría de Industria. El ingeniero Antonio Corredor y su compañero, experto a pie de obra, Fermín Menéndez, de Sato (empresa del grupo OHL), competirán con un invento que acumula dos sucesivas patentes. Se trata de los cubípodos. Unos cubos de hormigón que en cada una de sus caras tienen una protuberancia y se utilizan como rompeolas para proteger instalaciones portuarias.

La primera parte del invento, la pieza de hormigón, la patentó la Universidad Politécnica de Valencia. Corredor lo explica para INNOVADORES: "El doctor Josep Ramón Medina y la doctora Esther Gómez Martín estaban haciendo ensayos por un problema de estabilidad que tenían los cubos [lisos] que se utilizan habitualmente en España. Se les ocurrió establecer un separador en las caras, una protuberancia, y ese fue el invento que ellos patentaron. La pieza como tal. Su geometría”. 

Habitualmente, los diques portuarios se protegen del oleaje con multitud de bloques cúbicos, o con forma de paralelepípedos, amontonados en el mar de forma irregular. Esa irregularidad, que deja huecos entre los bloques, es la que amansa a las olas. Pero los embates del mar y las mareas mueven las piezas, las caras planas terminan alineándose, "adoquinándose", y las olas pasan por encima sin freno.

"La ventaja del cubípodo es que, por el efecto de las protuberancias, las distancias se mantienen muy estables. Es imposible ajustar un cubípodo contra otro. Siempre queda espacio entre ellos", dice Corredor.     

La UPV buscó una empresa interesada en explotar su patente y Sato "apostó por ello". Lo siguiente era crear un sistema para fabricar las piezas, de entre tres y 45 toneladas, con rapidez y costes ventajosos. Ahí intervino el equipo de Corredor y Menéndez, que ideó y patentó un molde especial, con un sistema de apertura que deja el cubípodo sobre su base mientras el molde se retira por arriba. 

"La pieza ha fraguado", explica Corredor, "pero no tiene suficiente resistencia para poder moverla. El ciclo habitual es que en seis horas se puede sacar la parte superior del molde, porque el hormigón ya tiene consistencia para no derramarse. Se deja sobre la base, pero el molde se puede aprovechar para hacer otra pieza en la misma jornada".

Ese mecanismo es lo que patentó Sato y lo que EPO ha considerado merecedor de competir contra el sistema de reciclaje de plásticos de los austriacos Klaus Feichtinger y Manfred Hackl, y un ordeñador robotizado de vacas, de los holandeses Klaus Feichtinger y Manfred Hackl. Los galardones se otorgarán y entregarán en Viena el 20 de junio.

Votación por internet En plena temporada electoral, los españoles son invitados a otra votación. Los premios EPO a los inventores del año reúnen 15 candidaturas, en cinco categorías. Y todos ellos concurren a una sexta: el premio por elección popular. Se puede votar cada día por internet hasta el 16 de junio.