Opinión    Mundanal Bit

Taxi, entre el hoy y el ayer

Cómo reinventar el taxi para que no solo siga sobreviviendo, sino que pueda ser la opción de movilidad por defecto

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La transformación digital del sector del taxi. / Lexi Ruskell / Unsplash

No es ninguna novedad que el sector del taxi está afrontando uno de sus momentos más duros, al calor de una revolución digital que ha puesto patas arriba cualquier regulación proteccionista preexistente. Y mientras algunos grupos dentro de este colectivo siguen defendiendo que privar a los usuarios de la capacidad de elegir es lo mejor para todos (más allá de salvar los más de 150.000 euros que cuesta artificialmente una licencia de taxi), otras voces ya comienzan a abrir el melón de cómo reinventar el taxi para que no solo siga sobreviviendo, sino que incluso pueda ser la opción de movilidad por defecto frente a los Cabify o Uber de turno.

Esta semana, sin ir más lejos, era Free Now la que elevaba algunas de estas cuestiones a la agenda pública. De la mano de PwC, la plataforma ofrecía un discurso en favor de una mayor "flexibilización" (que no "liberalización", al menos no de forma total e inmediata) de los taxistas.

Un proceso con especial hincapié en elementos cruciales de la ecuación como la libertad horaria y geográfica de los conductores, el establecimiento de un doble sistema de tarifas (en el que el cobro vía app sea flexible y cerrado, similar al de sus rivales) y promoviendo el taxi compartido, función también existente en otros servicios. En definitiva, difuminar tanto las fronteras entre una licencia de taxi y una de VTC que hasta podrían parecer hermanas gemelas. 

"La asimetría regulatoria es un problema para el sector", defendía Jaime Rodríguez de Santiago, director general de Free Now en España. "!Lo que hay que debatir es si tiene sentido el grado de liberalización que tienen actualmente las VTC o el marco legal de los taxis. Y, finalmente, decidir donde ponemos el cursor que, obviamente, tiene que ser similar para dos sectores tan parecidos".

La premisa del directivo guarda todo sentido común, pero está por ver como es recibida por los taxistas, últimos actores de esta película que tiene a los ciudadanos como rehenes de intereses empresariales. Y es que, como vimos con las huelgas de los últimos años, la exigencia de las patronales del taxi venían más por defender y endurecer los ratios y fronteras actuales que por asemejarse al modelo propuesto por Cabify y Uber. ¿Conseguirá Free Now hacerles cambiar de opinión?