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TechChill: la efervescencia del ecosistema báltico va a más

Hablamos en Riga (Letonia) con Seedcamp, que ya tiene tres unicornios del Este de Europa, y Wise Guys abre un nuevo ‘vertical’ de ciberseguridad

06 MAR. 2019 - Riga (Letonia)
8 minutos
Los vencedores del concurso de TechChill celebrado en Riga (Letonia). / TechChill

A qué huele un unicornio cuando es apenas un bebé startup? ¿Emite algún aroma, alguna señal concreta que ayude a detectar que lo será en el futuro? "Hay tres atributos que claramente definen a un unicornio al inicio. Uno es una ambición más allá del mercado local. A veces no puede ser global, sino regional. Pero tiene que tener impacto más allá del mercado local. Eso se nota muy temprano en las conversaciones con los emprendedores", responde a INNOVADORES Carlos Alberto Espinal, hondureño educado en Estados Unidos y managing partner de Seedcamp, una compañía inversora de capitales seminales basada en Londres, fundada en 2007 con la ambición de trabajar en un ámbito paneuropeo.

"El segundo es que sean emprendedores con una visión que atraiga a la gente de talento alto para pasar de tener una carrera -quizás superfeliz- en otra compañía a trabajar con ellos. Es un salto de fe", añade Espinal. "Y el tercero, capacidad de atraer capital. Tienes que tener la habilidad de convencer a los inversores de que tu visión va a justificar el retorno".

La conversación con Espinal es en español, aunque su madre, residente en México, le reprocha hablar con "pochismos" (spanglish). Ocurre en el festival TechChill, celebrado en Riga (Letonia). El escaparate del efervescente ecosistema báltico. Seedcamp, con 300 compañías invertidas, cuenta con tres unicornios. "Y todos del Este de Europa", subraya: UiPath (Rumanía), Revolut (Ucrania) y Transferwise (Estonia).

La identificación en los comienzos "es algo sutil. Nuestro negocio es de tener muchas relaciones y amistades en todo el mundo. Por ejemplo, hemos invertido en una compañía que se llama Nordigen, con expectativas de un impacto global como Transferwise. La conocimos a través de Andris Berzins, uno de los fundadores de TechChill. Habíamos invertido en una compañía suya, que quebró. Pero la relación continuó como amistad. Él creó el fondo Change Ventures, invirtió en Nordigen y nos invitó a invertir con él".

Espinal mira a toda Europa, pero cita con particular interés a "Portugal, que tanto se transformó en los últimos cinco o seis años. Y empezó como un ecosistema lleno de ingenieros, con CEOs de ambiciones globales…". Considera que fue un error "crear una expectativa de que tenía que haber Silicon Valleys a través de todo el mundo, porque eso no ayudó a que la gente sintiera que sus ecosistemas tuvieran valor si no se veían exactamente como se ve Silicon Valley". Pero la concentración emprendedora que sigue aumentando en los países bálticos invita a creer que es la zona europea más parecida al mitificado valle californiano. 

Entre los tres bálticos, según datos de 2017, las poblaciones suman 6,1 millones de habitantes. Hay 2,3 startups por cada 10.000 habitantes en Estonia, con una inversión per capita de 208 euros. En Letonia son 1,8 startups por 10.000 habitantes, con 32 euros de inversión per cápita. Y en Lituania, 1,4 y 6 euros per capita, pero es el paraíso del e-banking. En España sale algo menos de una startup por cada 10.000 habitantes y unos 26 euros per cápita.

En Riga, durante el TechChill, en cualquier momento se junta media docena de emprendedores y montan un pitch, hasta en una cervecería. Para la Batalla de los Fundadores, la competición de startups, se inscribieron 194 candidatos, procedentes de 35 países. 

Las triunfadoras fueron la estonia Precision Navigation Systems, GPS de alta precisión (10.000 euros como primer premio y una invitación a competir en San Francisco por un millón de dólares); y la lituana ZitiCity, logística de última milla en el día (su premio es un compromiso de inversión de 50.000 euros). Ambas vinculadas a Wise Guys, la aceleradora de Cristóbal Alonso, quien confiesa a INNOVADORES que, con 130 startups ya en su portafolios, empieza a sentir que se le encoge el reloj: "Si un emprendedor necesita contarte algo, o consultar, se merece que le dediques los minutos adecuados". Ahora prepara un nuevo ‘vertical’ de ciberseguridad.

TechGirls, camisetas y vídeos

Quizás la madurez de un ecosistema empieza a verse cuando no todas las iniciativas buscan el gran impacto innovador, o hacen negocio con ideas sencillas. Anna Andersone y su Riga TechGirls quieren "mostrar a la sociedad el talento" femenino, organizando "eventos con mujeres que están haciendo cosas importantes, hablan de su experiencia e inspiran a otras mujeres". Lucha contra la brecha de género en la tecnología con voluntarios, que organizan talleres "sólo para mujeres, para que se atrevan a preguntar hasta lo más básico". En tres años, dice, las estudiantes STEM «han pasado de ser el 20% al 26%».

Lo de Davis Siksnans y Printful es el triunfo de una idea simple: imprimir camisetas, "o posters, o cualquier cosa", con diseño bajo demanda a través de internet y enviarlo al destinatario. Empezó hace 10 años, se fue a Londres y North Carolina y ahora regresa con poderío a Riga, como patrocinador del TechChill. 

Lujza Bubanova, CEO de Youfirst, confiesa haber llegado a la sicología por la tecnología, y no al revés. Utiliza vídeo e inteligencia artificial en lugar de las antiguas reuniones de ‘target groups’ para analizar el efecto de programas de televisión y youtubers, midiendo reacciones gestuales. Es internacional: "Antes de aprender a hablar nos expresamos con gestos".