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Tecnología empresarial: ¿qué es el efecto del valle inquietante en robótica?

Los rostros, los cuerpos y ahora también la voz de los robots realistas pueden provocar rechazo entre los usuarios

18 OCT. 2019
2 minutos

El efecto del “valle inquietante” fue identificado por el profesor Masahiro Mori en 1970 y el término fue acuñado por Jasia Reichardt en 1978 en su libro Robots: Fact, Fiction, and Prediction. Según la hipótesis del valle inquietante cuando las réplicas antropomórficas realistas de robots físicos o virtuales se acercan en exceso a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, pueden provocar una respuesta de rechazo entre los observadores humanos.

En otros casos, y con robots no realistas, se han conseguido en los últimos años muy buenos resultados para su uso en tareas sociales como el acompañamiento a personas mayores,  terapias con niños autistas o el diagnóstico del Parkinson o el Alzheimer.

Matt Simon publicó un artículo en 2019 para la revista Wired explicando que en estos últimos años el efecto del valle inquietante se ha centrado más en el rechazo que nos pueden producir los rostros y los cuerpos de los robots humanoides realistas.

En la actualidad se está investigando el efecto que puede tener el valle inquietante con las voces de los robots y las tecnologías en general. La experta Aleksandra Przegalinska investigadora de la Universidad de Kozminski y de MIT considera que lo espeluznante de los robots realistas no es solo su rostro o su mirada. También la voz, la tonalidad y la forma en que nos hablen las tecnologías pueden provocar una respuesta de rechazo por parte de las personas.