TIC    INTERNET

Tim Berners-Lee carga contra los males de internet y las redes sociales

El creador de la web pide más espíritu crítico, más contenidos de calidad y más responsabilidad para volver al espíritu original de la red

12 JUL. 2019 - Toronto (Canadá)
7 minutos
Tim Berners-Lee durante su conferencia. / INNOVADORES

Como un padre preocupado por el camino que está emprendiendo su hijo en la adolescencia. Así habla Tim Berners-Lee, creador del protocolo web, de cómo el acceso a la red que él facilitó ha evolucionado y se ha deformado hasta convertirse en un elemento de preocupación. "En internet hemos pasado de la utopía a la distopía", decía el genio esta semana en Toronto, en una conferencia que ofreció en el gran foro anual de Opentext, el Enterprise World

"Cuando empezamos en internet todo era prometedor porque no teníamos una actitud marcada de para qué tenía que servir", dijo, No había 'telcos' ni grandes firmas presionando detrás y la blogosfera era la auténtica piedra angular del ecosistema que empezó a eclosionar online. "La gente escribía lo mejor que podía, intercambiaba links y además buscaba que esos links fuesen de calidad y lo mejor que habían podido encontrar. Los usuarios eran muy críticos y si alguien enlazaba un contenido tuyo de verdad lo apreciabas. Era un momento increíble porque tú lo dabas todo por tu blog y la blogosfera era cada vez un lugar mejor", decía con nostalgia. 

Para Berners-Lee, ese empeño por ofrecer el mejor contenido se ha perdido. Y esa apuesta por la calidad era la que permitía filtrar de forma automática el mal contenido: si era malo, no se compartía y así terminaba desapareciendo. "El valor de la web estaba en los pequeños y medianos blogs, en las empresas pequeñas", contaba. Sin embargo, años después, llegaron las redes sociales y el espíritu del blog se perdió. "No es que hayamos perdido todo el valor del contenido, pero sí ese espíritu. Y tenemos que recuperarlo", sentenciaba de manera entusiasta. 

"Hoy tenemos problemas con la maldad, con la misoginia, con el discurso de odio y la libertad de expresión, y el derecho a poder decir lo que se quiera colisionando contra la necesidad de las personas de ser respetadas en la web", decía Berners-Lee en referencia a polémicas como las intromisiones y manipulaciones de grupos políticos en Facebook y el debate constante sobre dónde están los límites en las redes. 

Al hilo de esto, no quiso dejar pasar por alto las fake news. "Es más probable que la gente haga clic en algo que no es cierto. Ves algo que es falso y tienes que ir a ver qué está pasando realmente porque puede que tengas que ajustar tu visión del mundo", dijo, citando a un grupo de jóvenes de Macedonia que crearon una retahíla de noticias falsas para obtener clics (y por tanto beneficios económicos) durante las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. "Era Google entrenando a los niños para que mintieran. Estas son las cosas en las que no pensábamos en 1989", dijo.

Por eso, insistió en hacer una llamada a la autocrítica frente a internet. "La web tiene más páginas que nuestro cerebro neuronas. Y las páginas crecen cada vez más, pero nuestras neuronas no". No hay una solución fácil para problemas como estos, dijo, pero hay que buscarlas. “No puedes pedirle a Facebook que lo arregle solo. Pero no se puede esperar que la gente se comporte de repente de manera razonable", sentenciaba.

Para él, redes sociales como la Mark Zuckerberg son “sistemas bien intencionados y bien diseñados", pero que han terminado polarizando a la gente. A su juicio, se deben hacer "muchos análisis y muchas mediciones" para poner coto a estas situaciones. 

"Los gobiernos y las industrias tratarán de que la política y la tecnología sean correctas. Pero de vez en cuando se equivocan, van en la dirección equivocada: un país hace retroceder la neutralidad de la red, una empresa pone algo que discrimina a alguien o cobra demasiado por algo fundamental. Luego tienes que volver a ese armario donde tienes tu póster pegado a un palo de escoba y salir a la calle, y tienes que protestar. Porque, al fin y al cabo, los ciudadanos son los únicos que tienen que rendir cuentas a los gobiernos o a las empresas", apuntaba.

Por todo ello, y en referencia a la serie de Netflix Black Mirror, que para él es un reflejo de cómo nos está desvirtuando la tecnología, hay que hacer un esfuerzo por construir un “White Mirror” con el que cambiar las cosas y recuperar “el empoderamiento personal que obtuvimos cuando éramos blogueros".