Opinión    BIODIVERSIDAD DIGITAL

Tim Cook contra el 'lado oscuro' de Silicon Valley

El tiempo del prestigio ilimitado del dominio más prometedor del mundo como lugar de innovación se está acabando

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Discurso del CEO de Apple, Tim Cook, en el 'Commencement' 2019 de Stanford. / Universidad de Stanford

FAANG es el acrónimo de las cinco tecnológicas más populares y rentables del mercado:  Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google (de Alphabet). Una denominación que ha sido arrastrada hasta el fango, nunca mejor dicho, por los últimos escándalos sobre privacidad y sospechas, incluso de alteración de resultados democráticos.

Incluso han sido acusadas de haberse convertido de monopolios globales de facto, hasta el punto en que la senadora por Massachusetts de EEUU, Elizabeth Warren, ha llegado a pedir una mayor supervisión y el desmantelamiento, o 'troceado', de los gigantes tecnológicos de Silicon Valley. Según la política, estas compañías han acumulado "demasiado poder" y lo están usando indignamente. Está convencida de que los altos ejecutivos de los gigantes tecnológicos realizan malas prácticas y tienen gran responsiblidad en las violaciones de datos de los usuarios estadounidenses. Y por extensión a los del resto del mundo, dada la condicion global de estas empresas. Esto nos afecta a todos.

Warren va en serio. A principios de abril presentó un proyecto el proyecto de ley sobre Responsabilidad de los Ejecutivos Corporativos, cuyo objeto es conseguir responsabilizar a los líderes y a las corporaciones por su abuso de dominio 'oligopolístico' del mercado tecnológico y por la creciente percepción de corrupción asociada a las prácticas de sus empresas. Es una ley sin precedentes recientes.

De ser aprobada, ampliaría la responsabilidad penal de los ejecutivos "negligentes" de las corporaciones (que ganan más de mil millones de dólares), cuando cometen delitos, violan repetidamente las leyes federales de EEUU o dañan a un gran número de usuarios estadounidenses, según Warren, por medio de violaciones a los derechos civiles, incluyendo la privacidad de sus datos.

Silicon Valley no es monolítico

El CEO de Apple, Tim Cook, es un hombre con reflejos. Le ha visto las orejas al lobo y en los últimos meses está realizando una serie de apariciones públicas en las que está dejando claro que "Silicon Valley no es monolítico" y que todas las empresas que se asocian a él no tienen el mismo comportamiento. Y que, por supuesto, Apple se comporta muy diferente.

Su discurso más importante de esta serie de declaraciones públicas, lo ha hecho no hace muchos días, precisamente en un marco simbólico donde los haya, en el que se imparte la conferencia de fin de curso a los recién graduados (commencement), de la legendaria Universidad de Stanford. El lugar, "ubicado en el 'patio trasero' de Silicon Valley", como a veces llaman en California al este campus, da una libertad mayor que cualquier entrevista o presentación de producto. Tim la ha aprovechado, y ha sido contundente.

Cook ha hecho un diagnóstico demoledor, sin mencionar nombres, sobre la actual y reciente conducta de algunos de los llamados 'gigantes tecnológicos' de Silicon Valley, que cualquiera considera sus colegas y vecinos. Cito algunas frases de Cook: "Últimamente parece que esta industria tecnológica se está haciendo más conocida en el mundo por la innovación menos noble". Y continúa: "La creencia de que se puede reclamar la confianza sin aceptar la responsabilidad".

"Lo vemos todos los días. Con cada violación de datos, cada violación de privacidad, cada afirmación descerebrada o promoción de discursos de odio que son amplificados; las noticias falsas que envenenan la 'conversación' del país; o los falsos milagros a cambio de una sola gota de tu sangre".

Una hecatombe de reputación 

Precisamente, de la que sí mencionó el nombre, fue de la empresa Theranos, que puso como ejemplo de una abominable conducta. Según Cook, no debería haber formado parte de la historia de una startup nacida en Palo Alto, cuyas expectativas para el capital riesgo la convirtieron en un tiempo breve en un gran unicornio (se llama así a startup que alcanzan muy pronto una valoración mayor de 1.000 millones de dólares).

El caso es grave. Parece la gota que ha colmado el vaso de la creciente destrucción de reputación para Silicon Valley y ha encendido las alarmas a Tim Cook. Resulta que le pilla cerca. La sede donde se fundó Theranos está en Palo Alto, a escasos 12 kilómetros de Cupertino, donde se levanta el Apple Park, la nueva flamante y gigantesca sede corporativa de Apple.

Esta startup, afirmó haber desarrollado dispositivos para automatizar y miniaturizar análisis de sangre utilizando volúmenes de sangre microscópicos. La espectativas fueron tales que recaudó en poco tiempo más de 700 millones de dólares de capital de riesgo e inversores privados, lanzando su valoración hasta los 10.000 millones de dólares en su apogeo entre 2013 y 2014. Inversores y medios promocionaron a Theranos como un gran avance en el mercado de análisis de sangre y la industria de laboratorio de diagnósticos, un sector de mercado con ventas anuales de más de 70.000 millones en EEUU.

Theranos afirmó que su tecnología era revolucionaria y sus pruebas requerían solo de 1/100 a 1/1.000 de la cantidad de sangre que normalmente se necesitaba hasta ahora. En 2015, el periodista John Carrero, de The Wall Street Journal, cuestionó la veracidad de la tecnología y las cifras de Theranos y consiguió que la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) estadounidense pusiera a la empresa bajo su lupa.

A su vez, autoridades médicas, inversores y pacientes impusieron que la empresa pasase rigurosas pruebas legales. Todo se precipitó. Tras ellas, la SEC denunció a su fundadora, Elizabeth Holmes, al presidente y a la empresa por fraude masivo y, en la demanda, se puede leer que Holmes afirmó falsamente en 2014 que la compañía tenía ingresos anuales de 100 millones de dólares, mil veces más que la cifra real, que eran 100.000.

El resultado no se hizo esperar. El patrimonio neto de la fundadora pasó, en meses, de 4.500 millones de dólares a cero. En septiembre de 2018, la compañía cesó operaciones y cerró, convirtiéndose en uno de los fiascos más grandes de la historia de Silicon Valley y un caso oprobioso para su prestigio.

Segun The Crunch, Holmes será juzgada dentro de unos meses por un tribunal federal acusada de penas de hasta 20 años de prisión y millones de dólares en multas. En resumen, un caso tremendo que destruye reputación a todo lo que toca, estando en medio de Palo Alto, nada menos. Debía desaparecer y así ha sido.

Silicon Valley ético, ¿es un oxímoron?

Tim Cook ha dado un paso más, invocando la esencia de los valores estadounidenses y la ética, en una serie de duras advertencias de autocrítica a las empresas de Silicon Valley y al resto de tecnológicas de EEUU. Aprovechando la palestra de Stanford ha hecho críticas al sistema de gigantes tecnológicos al que pertenece. "Las violaciones de datos y de la privacidad amenazan la libertad", afirmó-.

Y culminó con una frase lapidaria de gran carga semántica: "Parece una locura que tenga que decir esto aquí, pero si [con tu empresa] construyes una fábrica de caos, no puedes esquivar la responsabilidad de ese caos que has creado. Debes arreglarlo."

También aludió Cook ante los nuevos graduados de Stanford al 'santo grial' (hasta ahora) de Silicon Valley: la innovación. Afirmó que "el seguimiento [surveillance] digital amenaza directamente la innovación, y Silicon Valley debía haberlo detenido antes de que comenzara". Y continúa: "Si aceptamos como normal e inevitable que todo en nuestras vidas puede ser 'agregado', vendido e incluso filtrado por hacking, entonces, perdemos mucho más que datos. Perdemos la libertad de ser humanos".

No parecen palabras puntuales. Se han convertido en el centro del discurso actual de Apple y de Tim Cook, que ya en enero, pidió que se creara un "centro de intercambio de información" por la Comisión Federal de Comercio de EEUU, que permitiera a los usuarios rastrear y eliminar sus datos personales en poder de las empresas. Considera esas formas laxas de actuar de los más conocidos gigantes de internet como algo intolerable, que entre otras cosas, han desarrollado a través del mecanismo de las cookies, un paso que parece inevitable para el usuario y que comporta una continua recolección de datos indiscriminado sobre su conducta online.

Ya en la última entrevista que le hizo la MSNBC, después del último evento educativo de Apple en Chicago, entró a fondo en lo que, según él está siendo la principal disfunción actual de la industria tecnológica, que es su desastroso trato a los usuarios y sus datos. Sin nombrarlo, criticó al gigante de las redes sociales, Facebook, por su avariciosa conducta en relación a los datos de los usuarios y al uso del negocio de la publicidad online. Y declaró: "Todos deberíamos saber qué cantidad de nuestros datos están compartiendo y qué se puede inferir sobre nosotros a partir de esa información".

Añadió que la privacidad "es un derecho humano" y dijo que le preocupa cómo los anunciantes y otras personas pueden abusar hoy impunemente del acceso a nuestros datos. Y continuó: "En un mundo sin privacidad digital, incluso si no has hecho nada malo más que pensar diferente, empiezas a autocensurarte. No del todo al principio. Sólo un poco, poco a poco, cada vez más. Arriesgar menos, esperar menos, imaginar menos, atreverse menos, crear menos, intentar menos, hablar menos, pensar menos. El efecto escalofriante de la 'vigilancia' digital es profundo y lo afecta todo". 

Sobre la publicidad online habló de ella como de una auténtica 'polució cognitiva', masiva en internet: "Para mí es horripilante, cuando miro algo en la pantalla y, de repente, veo que me persigue por toda la web. No me gusta nada".

No sabemos si en los próximos meses habrá reacciones o si esto puede significar también un punto de inflexión y el inicio de una verdadera regeneración ética que empiece a limpiar el deplorable comportamiento de los llamados gigantes tecnológicos y del internet social. Escéptico y expectante estoy porque los líderes de los 'FANG' ante las acusaciones de Tim Cook a los otros gigantes de Silicon Valley no han dicho esta boca es mía. Veremos.