I + D    NANOMATERIALES

Una red de nanopartículas crea el suelo sin electricidad estática

Añadir nanomateriales conductores de electricidad en las moquetas y los suelos libera a las personas de la electricidad estática generadora de lesiones corporales y de accidentes. Ashland presenta en la feria JEC World París, una solución de la riojana Avanzare.

Susana Blázquez
13 MAR. 2018
9 minutos

Las oficinas con suelos aislantes de la electricidad (casi todos los sintéticos, moquetas y maderas barnizadas) y redes de comunicaciones aumentan la electricidad estática, y llegan a producir lesiones corporales en los trabajadores. La electricidad estática puede ser mortal en quienes llevan marcapasos, y ha provocado explosiones e incendios en sitios públicos muy cargados, y en instalaciones químicas (varias en Taiwan, en 2010). Avanzare ha desarrollado unos nanomateriales antiestáticos. “Ashland nos los compra, para añadirlos a las resinas empleadas en la fabricación de los suelos sintéticas, y Velox para añadirlos al hilo textil de las moquetas y las alfombras”, explica Julio Gómez, director y uno de los fundadores de Avanzare.

La pyme riojana Avanzare ha desarrollado el óxido de silicio encapsulante y el óxido de zinc no estequiométrico, dos nanomateriales conductores de electricidad. El derivado del zinc es adecuado para incorporar al nylon de los textiles, y el derivado del silicio para las resinas y plásticos de los suelos sintéticos o de los barnices de las maderas. “Cada partícula de estos nanomateriales es bidimensional (es más fácil que las partículas se toquen entre sí) y tiene unos 22 nanómetros (2.000 veces menor que el diámetro de un pelo humano), ese tamaño permite temer más partículas en menos espacio. Gracias a estas propiedades, las partículas forman una red tridimensional en el suelo por la que circulan los electrones de la electricidad estática, y así se descarga de las personas y los muebles. Es una propiedad que dura tanto como el suelo”, asegura Julio Gómez. La electricidad conducida por los suelos antiestáticos llega a la tierra a través de la estructura de cemento y otros materiales conductores del edificio.

Avanzare ha investigado casi diez años con nanopartículas. “No hemos inventado los óxidos de silicio o las sales de zinc, unos nanomateriales que conducen la electricidad, pero uno de los grandes problemas de los nanomateriales es que tienden a aglomerarse, y dejan de ser conductores.  Nuestra innovación es haber hecho un proceso fabril para evitarlo, con lo que se pueden incorporar en los componentes de los materiales plásticos, los sintéticos o las fibras textiles sintéticas”, asegura Julio Gómez.

Avanzare compra sales de zinc y derivados de silicio, y los mezcla con distintos disolventes y aditivos, en sucesivas etapas de reacciones químicas de síntesis (de oxidación, reducción y precipitación). “Hemos patentado este proceso, con el que conseguimos el óxido de silicio encapsulante y el óxido de zinc no estequiométrico, buenos conductores de electricidad que no se aglomeran. Los vendemos dispersos en un disolvente liquido o en un polvo porque son nanométricos, para que los fabricantes los mezclen con los materiales aislantes de la electricidad”, cuenta Julio Gómez.

La multinacional química estadounidense Ashland compra el producto a Avanzare para incorporarlo a Polaris Summit, una resina usada para hacer suelos sintéticos antiestáticos, que presenta esta semana en la Feria JEC World 2018 de Paris. La multinacional europea VELOX Italia incorpora los nanomateriales de Avanzare en el NYLONSTAT, un producto para hacer fibras de poliamida antiestáticas para moquetas y tejidos.

“Estos suelos antiestáticos son un avance más en el camino de mejorar las condiciones ambientales en edificios de oficinas, que son los de mayores campos electromagnéticos”, asegura Pedro J. Linares, secretario de Salud Laboral de CC.OO.. Los suelos antiestáticos aumentan su efectividad con los zapatos de suelas de materiales naturales, como la piel. “Se podrán hacer zapatos de suelas sintéticas antiestáticas, muebles sintéticos antiestáticos o ropa antiestática”, puntualiza Julio Gómez.

Avanzare empezó a investigar en materiales conductores a partir del grafito. “La industria química usa tuberías y depósitos metálicos porque son conductores de electricidad, así evitan las explosiones o los incendios por acumulación de electricidad estática. Nosotros hemos desarrollado el grafeno, tiene tres nanómetros de espesor (unas 5.000 veces menor que el pelo humano), y está preparado para incorporar en materiales sintéticos con los que hacer las tuberías y los depósitos de la industria química. Estos son más ligeros y resistentes a los ácidos que los metálicos, y no se corroen”, cuenta Javier Pérez, otro de los socios de Avanzare. 

Ashland utiliza el grafeno de Avanzare, y "solo tenemos tres o cuatro competidores asiáticos que hagan grafeno de alta calidad y en la cantidad necesaria a la industria química”, puntualiza Javier Pérez.

 

Lipoatrofia semicircular
De un 30 a un 40% de los edificios de oficinas pueden producir lipoatrofia semicircular en sus trabajadores. “Las personas sentadas durante varias horas seguidas en puestos de trabajo rodeados de campos electromagnéticos (cables de electricidad, WiFis, cables de datos o móviles), como los de call centres, pueden desarrollar lipoatrofia semicircular. Es una lesión producida en la parte superior de los muslos, en los gluteos y en los antebrazos, cuando se apoyan en elementos cargados de electricidad estática, como los bordes de las mesas o las sillas de materiales que no la conducen”, explica Gloria Cruceta, médico y directora de SEGLA. La lesión desaparece de 6 meses a dos años después de dejar el puesto de trabajo enfermo.
Las personas son conductores de electricidad, pero se cargan de electricidad estática al friccionar o andar con objetos hechos de materiales aislantes (vidrio, pelo, lana, aluminio, nailon, poliéster, poliuretano, papel o acrílicos), y la notan si están cargados con más de 2.500 voltios. Por debajo de esa cantidad pueden desarrollar lipoatrofia al estar en contacto continuo con un mueble que también está cargado. Los “calambrazos” se producen cuando una persona toca un material o una persona muy cargados.