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Verse, la fintech española que quiere ser red social

La española Verse gestiona pequeños pagos "mejor que un banco". Su CEO, Bernardo Hernández, dice: "Lo que les pasó a las telecos hace 20 años, le está pasando ahora a la banca"

18 JUL. 2019
5 minutos
El CEO de Verse, Bernardo Hernández.

En 2006, cuando las redes sociales capturaban la imaginación de la gente, sin dar la cara como medios de manipulación masiva, en España nació un arrollador ‘facebook’ para teenagers llamado Tuenti, con 13 millones de usuarios. En 2010 lo compró Telefónica. Por allí andaba Bernardo Hernández, como presidente saliente de la compañía vendida, que fue deglutida por el gigante y convertida en una marca operadora low cost

Hernández, inversor, emprendedor y ejecutivo, ha pasado por aventuras consolidadas, proyectos azarosos y algún buen ‘pelotazo’. Ha estado de una u otra forma en Google, Yahoo, Flickr, Idealista, Fever, Glovo...  hasta casi una veintena.

Ahora, como factótum, presidente ejecutivo, CEO y rescatador desde hace año y medio, está en la fintech Verse, startup en la que fue inversor fundacional (2016) y que durante un par de años ha visto un agitado entrar y salir de ejecutivos. A comienzos de junio, Verse se convirtió en la primera fintech española con licencia bancaria para operar en la Unión Europea, expedida por el Banco Central de Lituania, "que es el país europeo con la legislación bancaria de fintech más desarrollada", declara Hernández a INNOVADORES.

Poseer una licencia bancaria significa ser "una plataforma para gestionar los pagos del día a día de manera más eficiente que mandar transferencias con los 20 dígitos de un banco, o tener que dar efectivo", aclara Hernández. "Intentamos integrar funcionalidades de una red social y facilitar los pagos de una forma tan sencilla como mandar un ‘whatsapp".

Se refiere a pequeños pagos cotidianos entre particulares. "Las nuevas generaciones son las que más lo entienden. Para los jóvenes que comparten piso es algo casi diario: Netflix, Spotify, la compra, la señora de la limpieza, quién paga qué: las cenas de diario, las cañas...".

Con medio millón de usuarios, ha movido unos 150 millones de euros. "Nuestra transacción media son 18 euros. Esto está al principio de lo que va a ser una revolución. Están cambiando los hábitos. Lo que les pasó a las empresas de telecomunicaciones hace 20 o 25 años, ahora les está pasando a los bancos".

Pero no es un banco. "Tenemos licencia de entidad de pago para gestionar un dinero que está en lo que se llama ‘cuentas salvaguarda’. Ni puede estar remunerado ni se puede tocar para hacer negocio. Es como si fuera una caja fuerte. Nos aseguramos de que hay una contabilidad detallada de quién da dinero a quién. El usuario lo que ve es que mete dinero, lo puede mover y que tiene una tarjeta de débito [Visa] para sacarlo en cualquier cajero y pagar en comercios". Pero sí tiene controles legales y prevención sobre blanqueo: "Estamos sujetos a los mismos requerimientos de verificación de clientes que el resto del sistema bancario".

¿Y de dónde salen sus ingresos? "El modelo de negocio que estamos construyendo va más allá del servicio bancario. No queremos vivir de comisiones, sino crear una comunidad con usuarios y comerciantes... una plataforma como Google o Facebook. Que los comerciantes tengan datos que les ayuden a vender y que sea relevante para el usuario. Las empresas consiguen clientes de manera poco intrusiva, que no contamina la experiencia de usuario: a la hora de pagar con Verse en el establecimiento, incluso a un amigo, que te salga un descuento. O, si has comprado esto, que te puede interesar otra cosa... Una plataforma de fidelización y descuento".