Agro    A ritmo de startup

Paneles solares para el autoconsumo en la industria y el campo

La startup española Powen instala su tecnología en comunidades regantes y plantas industriales como la de Estrella Levante en Murcia

06 DIC. 2019
6 minutos
Una de las instalaciones de Powen en la finca del Gamonal.

Al hablar de autoconsumo energético a partir de paneles solares fotovoltaicos se tiende a pensar en el consumidor particular, pero en España, desde la regulación de este modelo energético, cada vez son más las industrias y los agricultores que se suman a esta tendencia. Un ejemplo de ello son los números de Powen, una startup española que diseña la plataforma y los paneles que permiten llevar a la práctica este modelo. Si en 2018 facturaron 6,5 millones, se espera cerrar este ejercicio con 20 millones y con 18 megavatios de potencia instalada en España.

En principio, Powen estaba focalizado en el sector agrícola, desde instalaciones aisladas que necesitan hacer bombeos y regar, hasta instalaciones conectadas en la red para una comunidad de regantes del valle interior del Guadalquivir (20.000 paneles de más de seis megavatios) para autoconsumo para regar sus campos. Pero ahora también ha dado el salto a instalaciones industriales (vidrio, alimentación, papel), como, ejemplo, en Murcia han instalado paneles en una de las plantas Estrella Levante (500 kilovatios a través de unos 1.400 paneles).

“Ls propios clientes pueden producir y consumir su energía e incluso vender sus excedentes”

A finales de 2016, los fundadores de la actual Powen percibieron que cada vez hay una apuesta mayor por la generación distribuida, con sistemas para diversificar riesgos, y que “la tecnología solar fotovoltaica permite este modelo con el que el cliente se empodera para convertirse, además de en consumidor, también en productor”, explica el director general de Powen, Remigio Abad.

A esto hay que añadir que ahora hay una mayor digitalización de las redes para comprender los flujos de la energía entrantes y salientes, por lo que se abre una posibilidad de que el cliente pase a ser el protagonista, es decir, se pueda pasar de un sistema eléctrico tradicional basado en la productividad de unas fábricas centrales y de la compra-venta de energía a que “los propios clientes hoy puedan producir y consumir su energía e incluso vender sus excedentes”.

Este cambio de modelo es lo que ha aprovechado esta startup, especializada en energía solar fotovoltaica, para acompañar a aquellos consumidores que quieren dar el salto e interactuar directamente con el sector energético con el diseño de la instalación y su puesta en marcha, así como también “el mantenimiento y la monitoriazación en tiempo real para poder entender el flujo de la energía gracias al análisis de los datos que se recopilan”.

Al realizar el diseño de la instalación, Powen implementa la captura de datos para adecuarla el consumo del cliente y poder hacer una predicción de su comportamiento energético. El reto es hacer “un diseño personalizado de los paneles solares para lograr un aprovechamiento mayor de la energía que se genera” gracias al seguimiento en tiempo real de lo que se produce, lo que se consume y los excedentes que se generan. “El cliente tiene que ser copartícipe de este proceso”.

Para realizar esta personalización, Powen se vale de inteligencia artificial para poder simular escenarios de ahorro futuros cruzando el análisis histórico de sus instalaciones con predicción de modelos climatológicos.

Los próximos desarrollos tecnológicos se centrarán en internet de las cosas (IoT) y en blockchain. Abad avanza que están realizando pruebas con IoT para poder acelerar la lectura de los datos en las instalaciones solares, así como están estudiando el impacto del blockchain en los intercambios de energía.

Además, desde el punto de vista de la infraestructura, Abad explica un proyecto para incluir en determinadas instalaciones de células calibradas que permitirán medir la irradiación y la temperatura y así poder predecir la potencia disponible de la planta en tiempo real. “Esta es la base tecnológica sobre la que vamos a reforzar la garantía de producción que ya incluimos hoy en nuestra propuesta de valor”, apostilla el director general de la compañía.