Agro    Alimentación

Propóleo (que producen las abejas) para alargar la vida de la fruta fresca

El IATA ha desarrollado un recubrimiento comestible natural que puede extender la calidad y la vida útil de la fruta fresca

3 minutos

Las abejas son grandes aliadas de los productores agrarios. No sólo ayudan a cultivar, al ayudar a la polinización, sino que son las responsables de “fabricar” un producto, el propóleo –una mezcla compleja de sustancias resinosas recolectadas por las abejas a partir de sus exudados y brotes de plantas- que ha demostrado grandes virtudes para conservar los alimentos. 

Lo han descubierto en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (IATA) del CSIC. Aquí investigan para encontrar soluciones innovadoras para acabar con las pérdidas que causan en el sector agroalimentario las infecciones que diversos tipos de hongos producen en la fruta tras la cosecha. Soluciones que, además sean sostenibles. El consumidor rechaza cada vez más el empleo de fungicidas o conservantes, así que hay que buscar en la propia naturaleza soluciones a este problema.

Hasta ahora se han empleado recubrimientos comestibles basados en proteínas, polisacáridos o lípidos que funcionan como una capa protectora. El más empleado es la gelatina obtenida a partir de colágeno. Pero en el IATA han encontrado en un panal la mejor solución: el propóleo.

Se ha demostrado que el propóleo tiene interesantes propiedades antifúngicas y antimicrobianas, así que han optado por encapsular este subproducto de las colmenas en zeina para conseguir un recubrimiento comestible que protege la fruta de virus, hongos y bacterias y alarga la vida de la fruta.

Además, con este sistema se reduce la cantidad de material plástico empleado en los envases de alimentos y se reduce el impacto de la cadena de producción alimentaria en la contaminación ambiental.

El estudio realizado recientemente en el IATA-CSIC, está liderado por las investigadoras Mª José Fabra y Amparo López-Rubio, en colaboración con Ana Rosa Ballester del mismo instituto y en colaboración con la Universidad de Tucumán (Argentina). Han elaborado este recubrimiento fungicida natural comestible, con extractos de propóleo de la región Monte de Argentina para alargar la calidad y vida útil de frambuesas.