Entre Bits y Chips    Prueba Corta

Prueba corta del Samsung Z Fold2

El veredicto, una vez tocado, es que mejora sustancialmente los errores de principiante del Fold, pero es un terminal especial. Y no solo por los 2.009 euros que cuesta.

07 SEP. 2020 - Madrid
9 minutos
Estos son los dos colores en los que llegará al mercado: negro y bronce.

Pongámonos en situación. Tienes un presupuesto alto para un nuevo móvil. Muy alto. Si prefieres el sistema operativo iOS, el de los iPhone de Apple, lo tienes claro, pero no vamos a hablar de ellos (por ahora).

Digamos que eres de Android. Si el dinero no es problema, una opción es Huawei. La tienda de aplicaciones cada vez es mayor y no hace falta ser un friki para utilizarlos. Son potentes, bien diseñados, con buenas pantallas, terminaciones de primera, buena fabricación... También es verdad que en España hemos sido, generalizando, mucho de Samsung. Así que veamos la opción de Samsung. Hace apenas un mes (5 de agosto) la compañía coreana ha lanzado el Galaxy Note 20 Ultra 5G, un terminal con lo último de la casa, gran pantalla, gran procesador, 5G... Si lo quieres para entretenimiento, desde juegos hasta películas, no hay problema. Que lo quieres para trabajar, está preparado para un rendimiento extra con el puntero S Pen... Son 1.309 euros, 400 euros menos que el P40 Pro de Huawei.

Pero se trata de un presupuesto más alto y lo más caro ahora son los teléfonos con pantalla plegable. Y ahí está el Z Fold2 5G (sólo habra un modelo y será 5G). ¿Es mejor que el Note 20 Ultra para jugar? ¿Y para trabajar? La respuesta a la gallega es que depende. La respuesta corta es no. No es mejor para ver una película y el Note 20 Ultra se puede sujetar mejor para jugar. Para trabajar, el puntero de los Note siempre ha sido un punto a su favor.

Sin embargo, depende de los casos de uso. Y aquí es donde han puesto foco en Samsung, en justificar y explicar por qué y para qué una pantalla de 7,6 pulgadas en formato casi cuadrado es lo mejor que puedes comprar si tienes el dinero suficiente para dedicarlo a un móvil.

Primero: multitarea. Es muy sencillo abrir más de una aplicación. Se puede hacer iniciando una y sumando otras (máximo de tres) o bien creando un atajo (también es bastante simple aunque no intuitivo) de las aplicaciones que uses habitualmente juntas. Es un buen punto

Además se pueden reorganizar las ventanas de forma sencilla, darle más o menos espacio (solo a la ventana grande), cambiarlas de lugar e, incluso, lanzar una cuarta ventana flotante. Sin embargo, esta última a pesar de ser funcional, no permite interactuar con las demás. Entre las demás se pueden mover ficheros o insertar una foto en un correo, pero la cuarta no.

Segundo: fotografías. El Z Fold2 lleva cámaras para aburrir: una en la cubierta frontal, otra en la pantalla principal y la principal (triple) en la trasera. Con las cámaras han encontrado unos cuantos usos diferenciales.

Para empezar, puedes depositar el terminal en una superficie abierto en 90 grados (o un poco más) para que no te tiemble el pulso o para grabarte un vídeo. A eso lo llaman Modo Flex. En esa posición, con la aplicación Cámara, parte automáticamente la pantalla en dos. La parte de arriba (queda en posición vertical) hace de visor para encuadrar mientras que en la de abajo se muestran los controles de ajustes y disparo y también se pueden visualizar las fotos que vas tomando. Es una pena que no hayan incluido un botón de borrado y tengas que seleccionar la imagen, la muestra en la parte superior, das al botón de borrar y lo confirmas con eliminar.

Otra opción es desplegar el móvil, darle la vuelta y apuntar la cámara principal (en la parte trasera) hacia ti. Si activas así la función de retrato, utilizas la pantalla exterior para verte y elegir la mejor pose. Con el gesto de mostrar la palma de la mano se activa el disparo.

En este modo, la pantalla principal, a pesar de estar desplegada, continúa apagada. Pero hay otro modo, vista dual, que la enciende. El fotógrafo en esta ocasión utiliza al pantalla principal desplegada para encuadrar y tomar la foto, mientras que el que está siendo fotografiado se ve a sí mismo en la pantalla exterior y puede decidir qué pose quiere.

Volvamos al modo Flex y con el Z Fold2 apoyado en una superficie podemos hacer un vídeo o grabarnos sin perder el foco ni el encuadre del personaje. Es una función de tracking, pero han decidido llamarlo encuadre continuo. El terminal que utilicé no tenía el software definitivo. Es la explicación que me dieron cuando señalé que había cierta latencia entre el movimiento real y la imagen que se ve en la pantalla.

Una pantalla cuadrada (o casi) no es el mejor soporte para ver películas, pero puede ser útil para otras cosas. Es una pantalla de buen tamaño y Samsung ha ido tirando de sus socios para que adapten sus aplicaciones a este pantallón de 7,6 pulgadas. La mayoría de los programas y aplicaciones de Google o Microsoft se adaptan, lo mismo que las app propias de Samsung y otras de terceros. 

Ha sido una prueba muy corta y, aunque he podido ver cómo funciona DeX convirtiendo un televisor en un ordenador gracias a la potencia del Z Fold2 (lleva en Europa el Snapdragon 865+ de Qualcomm, 12 gigas de RAM y 256 de almacenamiento) y utilizando la pantalla como trackpad, no he probado otras cosas tan simples como hacer llamadas o navegar.

El mecanismo de apertura, la famosa bisagra que tantos quebraderos de cabeza ha dado a los fabricantes, funciona mucho mejor que en el primer modelo. Las comparaciones son odiosas y había un Fold original para poder hacerlas. Si pruebas el Z Fold2 y después usas el original, parece que está roto. 

La batería es de 4.500 miliamperios. Parece poco para un terminal que, al final, es muy grande. Y, además, no es una sino dos baterías que tienen controladores y sistemas de control de temperatura separados. 

Igual, si se miran las características, eliges otro terminal, pero si te quieres quedar con la gente...