A fondo    IRLANDA

Qué puede aprender España del medtech irlandés: así planta batalla al Brexit

El sector da a conocer su estrategia en el evento internacional Med in Ireland: inversión pública y privada, y colaboración entre multinacionales, startups, universidades y centros tecnológicos

14 OCT. 2019
9 minutos
Investigador del IMR de Irlanda con prótesis impresas en 3D en sus ‘smarts labs’. / INNOVADORES

A 15 días del Brexit, en Irlanda se respira cierto nerviosismo ante uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta su tejido empresarial. La diversificación de mercados a los que exportar sus productos y servicios está siendo su estrategia para mitigar los efectos de las nuevas fronteras con su país vecino y principal destino: Reino Unido, y el sector medtech (tecnología médica), uno de sus buques insignia, no se está quedando atrás.

Irlanda es el segundo país europeo con más exportaciones de productos y servicios de tecnología médica, solo por detrás de la todopoderosa Alemania. "Irlanda es un país pequeño, pero con un gran impacto" gracias a la apuesta, tanto del sector público como privado, por la innovación. Prueba de ello es la rápida reacción ante el Brexit con un programa, Irish Advantage, que está llevando a cabo desde 2017 la agencia pública Enterprise Ireland, que ha logrado atraer a más de dos millones de compradores de diferentes mercados.

"Tenemos el número más alto de empleados en el sector medtech per cápita de Europa", presumía el ministro de Comercio, Negocio y Empleo, y uno de los responsables europeos del Digital Single Market & Data Protection, Pat Breen, en el evento internacional Med in Ireland, que se ha celebrado esta semana en Dublín y al que ha asistido INNOVADORES. Uno de cada cinco trabajadores irlandeses es empleado directamente por compañías medtech del país.

Pat Breen, ministro de Comercio, Negocio y Empleo de Irlanda, en el Med in Ireland.

La fuerza de este sector en la economía nacional es incuestionable: no solo es uno de los más innovadores, con casi 13.800 patentes registradas en la Oficina Europea de Patentes, sino que ha aumentado hasta 350 el número de compañías de tecnología médica frente a las 50 de hace 20 años y se estima que en solo cinco años la salud digital tendrá unas ventas de 15.700 millones.

A estas alturas, uno se pregunta qué tiene Irlanda para alcanzar estas cifras y tener estas previsiones de crecimiento. "Tecnología aplicada al sector médico de alta calidad, al nivel de países nórdicos como Suecia, agilidad burocrática y, sobre todo, mucha profesionalidad", destaca Charo López de la firma española EMB, firma de equipos médicos y biológicos, que lleva trabajando desde enero de este año con empresas irlandesas. Y esta agilidad se consigue, en parte, gracias a la conexión que se ha tejido entre empresas, universidades y hospitales.

Una muestra de ello es el Health Innovation Hub Ireland (HiHi), una institución en la que participan universidades como el Trinity College de Dublín, la NUI de Galway y la University College de Cork, junto a centros tecnológicos, empresas medtech y los principales hospitales del país, junto a la agencia Enterprise Ireland. Tanya Mulcahy, directora nacional del HiHi, explica la importancia de aunar industria, salud y educación. "Con HiHi las empresas pueden acceder a los líderes profesionales de salud más innovadores para testar sus proyectos pilotos".

Además, con sus programas, el propio personal sanitario puede trasladar sus ideas y su visión del trabajo del día a día para desarrollar nuevos productos, como Feeltect, una idea que parte de unas enfermeras para desarrollar una tecnología inteligente que facilite la medición de la presión de un vendaje de compresión. Mulcahy incide también en la labor educacional para inculcar en los alumnos una cultura innovadora y animarles a trasladar sus ideas para convertirlas en productos y servicios que puedan llegar al mercado y comercializarse.

Efecto llamada

En este sentido, Paul Anglim, jefe de desarrollo estratégico de BioInnovative Ireland, subraya que en la última década se percibe un mayor número de posgrados en ingenierías por el efecto llamada de las multinacionales asentadas en el país (Medtronic, Siemens, Cook Medical o Freudenberg, entre otras) y bajo su paraguas han crecido startups, spin off universitarias y medianas empresas médicas, que han llevado a cabo su transformación digital.

En esta coalición de esfuerzos también hay que sumar el rol que juegan las instituciones privadas, como el IMR (Irish Manufacturing Research), que, además de su papel de centro tecnológico, cuenta con un área de incubación para empresas tecnológicas que quieren implementar sus productos en la industria.

Así, IMR ha reconvertido una antigua fábrica de tabaco en el centro del país (Mullingar) en un instituto de investigación y emprendimiento que ayuda a las compañías en sus procesos de transformación digital y en el desarrollo tecnológico de sus productos en sus smart labs de más de 10.000 metros cuadrados con cinco salas blancas, que está en plena fase de expansión, detalla Alejandro Muñoz, director tecnológico de SteriPack, unas de las firmas irlandesas instaladas en IMR.

En estas instalaciones se puede trabajar con brazos robóticos para la automatización de los procesos de producción, o llevar a cabo proyectos de realidad aumentada y de impresión 3D para fabricar prótesis y componentes para generar implantes médicos.

El ministro irlandés Pat Breen destacaba, en su intervención en Med in Ireland, el "entorno de colaboración único" se ha generado entre "una red vibrante de empresas nativas altamente innovadoras, las multinacionales ya asentadas en el país y una base de investigación con una comunidad clínica enfocada a la industria".

Así, las ciudades de Dublín, Cork y Galway se han convertido en las tres puntas de lanza de este triángulo del medtech irlandés que ya produce el 80% de los stends del mundo, el 50% de los inhaladores, el 30% de las lentillas o el 25% de los dispositivos para controlar la diabetes.

Y sigue creciendo en impacto y desarrollo de productos, ahora con la mira puesta en otros mercados para mitigar el efecto del Brexit. Unas medidas que la Comisión Europea ha destacado, junto a los de Holanda y Austria, como ejemplos de estados miembros por su planificación de contingencia avanzada.