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Recargar un cerebro exhausto para combatir la fibromialgia

Investigadores del Hospital de Mar de Barcelona y la UAB publican el primer estudio sobre fibromialgia en el mundo que demuestra que la vibración táctil es un potencial principio activo

19 DIC. 2019 - Barcelona
10 minutos
El sistema demuestra los beneficios de aplicar una vibración sensorial. / Elien Dumon

Este 2019 ha sido declarado Año Contra el Dolor en Poblaciones Vulnerables. La ciencia del dolor es, al tiempo, nueva y antigua. A lo largo de los siglos los médicos se han enfrentado a este problema humano, unas veces con práctica y otras con superstición. El 18% de la población española (8,4 millones de personas) viven con algún tipo de dolor crónico. Ese porcentaje alcanza el 37% en la infancia y el 70% entre los mayores de 65 años.

Si hay un área compleja en medicina del dolor, es la de la fibromialgia, una dolencia que afecta a entre el 2% y el 3% de la población, y mucho más a mujeres (6% de las españolas , un 1,4 millones). A la fibromialgia, como enfermedad crónica, la caracterizan el dolor músculo-esquelético generalizado, una exagerada hipersensibilidad en múltiples zonas corporales sin alteraciones orgánicas demostrables, acompañada de fatiga y problemas con el sueño. 

En esa frontera y su innovación trabaja un grupo de investigadores liderados por la Unidad de Resonancia Magnética del Hospital de Mar de Barcelona y el Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que acaban de demostrar empíricamente, por primera vez en el mundo, los beneficios de aplicar una vibración sensorial suave durante la noche a pacientes con fibromialgia, con una combinación de tratamientos médicos y uso de dispositivos mecánicos y electrónicos. 

INNOVADORES ha conversado con el profesor de la UAB Joan Deus, que lidera junto con su colega el neurocientífico Jesús Pujol esta investigación. "No queremos solo medir los efectos y posibles soluciones de esta enfermedad con lo que diga el paciente subjetivamente, sino además sumar lo que nos diga objetivamente su cerebro a través de los datos que proporcionan las tecnologías de neuroimágenes médicas digitales", dice. 

Es un terreno en el que hay que contar con el efecto placebo y la gran subjetividad que caracteriza la interpretación de los enfermos de su propia dolencia. "Lo primero que ha sido clave es escuchar al enfermo, y lo hemos hecho con muchos, entre 300 y 400", explica Deus. "Pacientes contrariados porque los diferentes tratamientos, desde farmacológicos, psicológicos a reumatológicos, no reducían los efectos de dolor y no mejoraban su calidad de vida". 

Después, se pasó a comparar las informaciones subjetivas de los pacientes con los datos objetivos. "Hemos visto, con estudios en los que usamos tecnologías de meta-análisis de resonancia funcional (fRMI), cuál podría ser el mecanismo objetivo que clínicamente encajara con las explicaciones subjetivas que los pacientes nos estaban describiendo. Esta ha sido la fuente de nuestra primera investigación en este campo", apunta.

Diseño de dispositivos

Para aplicar su propuesta tecnológica y los sistemas que generan la estimulación vibrotáctil los investigadores tuvieron que diseñar y construir los dispositivos con electrónica, secuenciadores, motores y servos eléctricos, dispositivos mecánicos, así como programas con secuencias temporales de aplicación de dicha estimulación, en un sistema múltiple. 

Precisamente por eso ha sorprendido el proyecto de estos neurocientíficos. "La técnica de la estimulación vibratoria tiene bastante historia. Ya se han usado para lesiones musculares las famosas plataformas vibratorias. Lo que ocurre es que todas estas aplicaciones son pura evolución de la práctica física, pero no arrancaron de una fundamentación e hipótesis neurobiológica, como de la que nosotros hemos partido y que se centra en el procesamiento sensorial del cerebro. Es una hipótesis que tiene que ver con un tema decisivo, relacionado con la hipersensibilidad estimular que padecen las pacientes de fibromialgia. Son personas a las que les molesta, por ejemplo, todo tipo de ruido, sea auditivo, visual, olfativo o táctil, de una forma que no nos ocurre a los demás. De hecho, hemos registrado a pacientes su hipersensibilidad sensorial".

El profesor de la UAB Joan Deus lidera junto al neurocientífico Jesús Pujol este trabajo. Foto: A.P.

"El desequilibrio entre zonas sensoriales y zonas del dolor produce fallos en el procesamiento sensorial, algo que pensamos, podría ser la explicación a las alteraciones del sistema nervioso central relacionadas con el dolor en las pacientes de fibromialgia. Al aplicar las técnicas de la vibración táctil lo que pretendemos, esencialmente, es compensar este desequilibrio. ¿Cómo? Pues a través de una estimulación propioceptiva del tacto profundo, en donde no estimulamos las fibras nerviosas del dolor, las fibras C que transmiten la información sensorial, sino que, aún hay un debate en esta frontera, estimulamos clarísimamente unas fibras nerviosas de la piel que se llaman Aß o tipo II, que son las del tacto profundo, en el ‘cableado’ nervioso del músculo que envía las señales al cerebro. Esa es la base teórica y técnica que proponemos para combatir el dolor de la fibromialgia", dice Joan Deus.

‘Adherencia’ terapéutica

Las circunstancias de las pacientes de fibromialgia, como las de muchas enfermedades crónicas son discontinuas en el tratamiento. Para evitar la discontinuidad, explica el investigador, "necesitábamos proponer un sistema que potenciara y estimulara también la ‘adherencia terapéutica’. Nuestra conclusión fue que si la paciente tiene problemas de sueño y le creamos una plataforma vibratoria que se pueda integrar en su cama habitual, la usará regularmente por la noche, y así quizá mejoremos su calidad del sueño". 

La plataforma vibratoria que se integra en la cama del paciente «está compuesta por 10 micromotores integrados en el interior del colchón". Este ensayo clínico es el primero en el mundo que ha podido demostrar que la vibración táctil sutil, es un potencial principio activo, algo que se intuía desde hace unos 15 años, pero que "nadie se había puesto a demostrar empíricamente".

Útil para combatir otras enfermedades "Lo que hemos encontrado a mí me gusta explicarlo con una metáfora. Además de en la fibromialgia creemos que se abre con ello un campo nuevo para más enfermedades, porque, el nuestro, es un sistema que funciona como si se recargase las pilas a un cerebro que funciona como si estuviera algo gastado, como si le faltase energía", dice Joan Deus.