Industria    Aeroespacial

Un robot barrendero para limpiar la basura espacial

La ESA selecciona a la startup suiza ClearSpace para retirar del espacio más de 34.000 objetos que orbitan la Tierra a una velocidad de 28.000 km/h. Son restos de antiguos satélites hoy en desuso y suponen un peligro para la navegación espacial

10 DIC. 2019
4 minutos
El robot espacial de limpieza de ClearSpace.

El espacio está cada vez más lleno de basura. Pequeñas piezas de antiguos satélites que giran en torno a nuestro planeta. Además de los 2.000 satélites que funcionan orbitando alrededor de nuestro planeta, hay otros 3.000 abandonados, en desuso. Según la ESA, en torno a la Tierra puede haber más de 34.000 objetos de más de 10 cm que se han desgajado de los antiguos satélites y que continúan flotando en el espacio a una velocidad de 28.000 km/h. Mucha de esa basura es indetectable desde la Tierra, pero puede llegar a ser un problema para la navegación espacial.

Por eso, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha decidido tomar cartas en el asunto y ha seleccionado a una startup para llevar a cabo una misión histórica: eliminar esos escombros (llamados ADR) dentro del Programa de Seguridad Espacial. La empresa encargada de esta tarea, ClearSpace, es una  spin-off de la Escuela Politécnica Federal de Laussane (EPFL). Fue seleccionada entre 13 consorcios europeos y canadienses que optaron a convertirse en “barrenderos espaciales”. Su trabajo de limpieza comenzará a principios de próximo año. El presupuesto para este trabajo especial también es astronómico: 100 millones de euros.

Experiencia en recuperar satélites

ClearSpace ya sabe lo que es limpiar en el espacio. Desde 2010, los investigadores del Centro Espacial (eSpace) de EPFL han investigado sobre las mejores técnicas para capturar desechos espaciales. A principios de 2018 decidieron fundar ClearSpace y convertir así su investigación en un modelo de negocio viable y sostenible.

Así diseñaron un primer robot espacial de limpieza con el que poder recuperar el  SwissCube, un nanosatélite que la EPFL lanzó al espacio en 2009. Será este mismo robot el encargado de recuperar parte de un cohete Vega que la ESA lanzó al espacio en 2013 para transportar varios satélites. Un objeto de casi dos metros de largo, con forma de cono y que pesa 120 kg.

Es el momento de actuar

Esta basura espacial se convierte en proyectiles que pueden precipitarse sobre nuestro planeta a 28.000 km/h. Dependiendo de su distancia con respecto a la Tierra y de su trayectoria pueden tardar años en descomponerse (si es que lo hacen alguna vez). Se convierten así en un auténtico peligro para las naves y la tripulación espacial.

En los próximos cinco años está previsto que se lancen al espacio miles de nuevos satélites. La infraestructura espacial es un componente crítico de las nuevas tecnologías. De los satélites dependen las comunicaciones, el internet de las cosas o la logística. Es el momento de limpiar el espacio.