Entre Bits y Chips    Análisis

Samsung S20 Ultra y Flip, dos maneras de entender un móvil

La compañía coreana cuenta con dos gamas en la cima de su catálogo: la serie S20 y los flexibles. Una más tradicional y la otra con un planteamiento diferente.

11 MAY. 2020 - Madrid
13 minutos
El S20 Ultra (izqda.) con el Z Flip abierto y cerrado. / Javier López Tazón

La presentación de la serie Samsung Galaxy S20 -Londres, mediados de febrero- suponía el remozado habitual: cambio de procesador, mejora de las cámaras, retoque de diseño... Eso es lo normal en una gama de éxito: ponerse al día en los procesadores y adecuar las características a lo que te permite el procesador.

Me permito una ligera digresión. Quienes no estén familiarizados con el desarrollo de un teléfono móvil y piensen que se pueden tomar distintos componentes y montarlos juntos están equivocados. El procesador (y el sistema operativo) da la medida de los componentes: qué resolución máxima de cámara, el tipo de carga de la batería, la potencia máxima de recarga... Montar un procesador u otro también da pistas sobre las posibilidades tope que tiene.

Es lo que mostró el Samsung Galaxy S20 (también el modelo Ultra). Una puesta al día más o menos profunda. Yo lo titulé de una forma que creo que no hizo mucha gracia en la central española de la casa coreana. Titulé lo que pensaba: Samsung ha hecho un esfuerzo por estirar y sacar lo mejor de la serie S dotándolo de los últimos procesadores, cámaras, sistemas de carga de batería... Pero ahora hay que hacer más. Desde hace unos años no basta con hacer eso, porque ya no hay una marca china capaz de hacerlo igual, parecido y en algunos aspectos mejor y, sobre todo a un precio más contenido; hay muchas marcas.

Samsung tenía que defender su posición en el mundo Android frente a Huawei. Ahora, cuando el gigante chino tiene que reconvertirse por el boicot de la administración Trump y su inclusión en la entity list, la competencia se ha multiplicado.

De esta forma, a pesar de levantar el banderín de contar con una cámara con 108 millones de píxeles, otros fabricantes chinos también los tienen. De hecho, esa cantidad de píxeles se está convirtiendo en un estándar entre los terminales de alta gama.

La experiencia (larga) con el Samsung Galaxy S20 Ultra confirma la bondad del terminal, pero también algunos peros que ya se adivinaban. Tanto por las características de componentes como por el software que le acompaña, es un móvil que da mucho juego en el terreno de la imagen, tanto en fotografía como en vídeo y el uso no desvela posibles vicios ocultos.

Uno de los aspectos que más se destacaron desde su presentación, ha sido la cámara principal, un gran angular de 108 millones de píxeles. El aumento del número de píxeles en una cámara de móvil no quiere decir necesariamente que sea mejor. Por más puntos que tenga, el tamaño del sensor cambia poco ya que es esclavo del reducido espacio al que puede aspirar en las tripas de un teléfono móvil. Así que la solución es hacer los píxeles más pequeños; así caben más. Eso da mayor resolución, pero a cambio cuanto más pequeño es un píxel, menos luz atrapa. La solución a este problema es el píxel binning. Básicamente, cuando hay una situación comprometida por poca cantidad de luz, se combinan cuatro píxeles en uno; es decir, se cambia resolución (de 108 a 27 millones de píxeles) por luminosidad.  De cualquier forma, la resolución en un día claro (o con buena iluminación) es fantástica.

Cinco pasos de zoom con el S20 Ultra. La primera es el gran angular, la última 100x.Junto con los 108 megapíxeles, el otro punto que más llamó la atención fue el zoom. Combinando el zoom óptico con el digital (el que se logra por software) consigue 100 aumentos. Una barbaridad (también para cámaras de fotos dedicadas). Aquí sí hay un par de pegas. La primera es la necesidad sí o sí, incluso con un sol radiante, de usar un buen trípode, que resista firme la más mínima brisa. Si no, olvídate de que tienes un zoom 100x.

El segundo pero es que, aunque tengas zoom y no haga viento, vas a ver la imagen borrosa, como si hubieras estado cocinando -una de las dedicaciones preferidas durante la ochentena- y luego se te hubiera olvidado lavar las gafas. Las fotos hechas con este zoom van a tener una pátina y lo fotografiado se va a ver desdibujado. De hecho, da prácticamente lo mismo sacar una fotografía con la lente principal y posteriormente recortar el detalle que hacerlo con zoom.

Para mí, el tamaño del S30 Ultra, a pesar de la pantalla infinita y los marcos super reducidos, sigue siendo un inconveniente. Es grande y no cabe con comodidad en el bolsillo. Este problema es el que soluciona el Z Flip, con el que he convivido una semana larga.

¿Un teléfono de 6,7 pulgadas que cabe cómodamente en el bolsillo? Sí. Eso es el Z Flip de Samsung. Uno de los insignificantes daños colaterales de la Covid-19 es que no he podido presumir del flexible de Samsung. Cuando pruebo un equipo diferente, molón, me gusta ver cómo reacciona la gente al verlo, tanto si ya lo conocen, como si es una novedad. En esta ocasión, me he tenido que conformar con las opiniones internas. Gusta.

Yo he estado trasteando con el Z Flip negro. ¿Femenino? Diversidad de opiniones. Hay a quien le ha parecido un polvera, un diseño relacionado con la cosmética. A mí me parece muy unisex. Puede ser por el color.

Tenía mis dudas con respecto a ciertos aspectos físicos y también de usabilidad. En cuanto a la primera parte, el principal era el funcionamiento de la bisagra: prueba superada. Es algo más dura que las de los tradicionales móviles con farmato de concha, que se podían abrir perfectamente con una mano; en esta ocasión, la dureza obliga a utilizar las dos manos.

El invento del 'cristal flexible' funciona. Se nota tanto al tacto como a la vista desde distintas perspectivas una hendidura en la parte central, pero no resulta molesto para ver, ni para usar la pantalla.

Por lo que respecta al manejo, a pesar de que se puedan responder llamadas sin necesidad abrir el móvil (se toca la micropantalla de una pulgada de la parte exterior y se desliza hacia la derecha para responder y a la izquierda para colgar) , la situación del altavoz al estar plegado no es la mejor queda más cerca de la boca que de la oreja.

Plegado, la cámara selfie es la principal. De hecho, no sé para qué han colocado una cámara para selfies en la parte interior. Se pulsa un par de veces en el botón de inicio (que también integra el lector de huellas) y se activa la cámara. Le muestras la mano abierta y en tres segundos, foto de buena resolución.

Es un móvil resultón, un paso por detrás tecnológicamente de la familia S20, pero con otros poderes. Y, como ser de los primeros se paga, el Z Flip cuesta 1.500 euros, frente a la nada despreciable cifra de 1.359 euros que cuesta el S20 Ultra.

 

Valoraciones

Samsung Galaxy S20 Ultra                            Samsung Z Flip
Rendimiento:    4                                                   3
Usabilidad:        4                                                   3,5
Precio:               2,5                                                2,5
Resistencia:      3                                                    2,5
Diseño:             3,5                                                 4
Valoración total: 3,5   3,5
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