Entre Bits y Chips    Inteligencia Artificial

Sony lanza dos sensores de visión con inteligencia artificial incorporada

Aumentan la rapidez de procesamiento, disminuyen el tráfico hacia la nube, reducen el consumo energético y refuerzan la seguridad de los datos.

14 MAY. 2020 - Madrid
6 minutos
Análisis de movimiento en tiempo real.

La compañía japonesa Sony mantiene intacta la fortaleza comercial de su marca. Los años de crisis, la competencia coreana y china, los cambios de tecnología en los televisores... han provocado cambios drásticos en la multinacional, pero Sony sigue siendo conocida en todo el mundo.

Es tan potente su marca que en la mayoría de las ocasiones se ignora lo que hay por detrás. Se conoce por sus televisores, por la cámaras, por equipos de audio, incluso por teléfonos móviles, pero hay que ir a audiencias más especializadas para que se reconozca como fabricante de chips.

Y, sin embargo, los procesadores de imagen es uno de los poderes de la firma japonesa. No sólo fabrica los que monta en sus cámaras -por cierto, Sony está desplazando a los gigantes Canon o Nikon incluso en el terreno de la fotografía profesional- o en sus móviles, los sensores de Sony son utilizados por los mayores fabricantes de móviles que los destacan como una de sus características de alta gama.

Hace ya unos años, Sony dio un paso sencillo pero muy eficaz en cuanto a sensores de imagen. Se le ocurrió montar sobre ellos el chip de memoria. De esta manera logró incrementar la velocidad de forma considerable.

En una línea parecida, ha decidido montar sobre el sensor de imagen un procesador de inteligencia artificial en lugar de derivar ese trabajo íntegramente a la nube.

Buena parte del trabajo que convierte a los teléfonos móviles, o a cualquier otro dispositivo que lleve ese adjetivo, en inteligentes se desarrolla fuera de ellos, en eso que hemos llamado la nube, el cloud computing. Pero lejos de ser algo tan vaporoso y etéreo como una nube, se trata de una ingente red de servidores con sus correspondientes millones de kilómetros de cableado y fuentes de alimentación, que, además, trabajan con respaldo doble para evitar los apagones y las pérdidas de datos.

Cuando hacemos una fotografía con un smartphone apoyada en inteligencia artificial, lo que hacemos es enviar los datos de esa imagen a la nube para que un servidor nos diga que se trata de una imagen de comida y entonces nos sugiera que deberíamos saturar más o menos el color y aplicar un tratamiento de imagen espefícico. Todo eso es casi instantáneo, pero ha habido un tráfico de datos desde el móvil a la nube y a la inversa.

Aunque no es únicamente el trabajo de los móviles. Muchos de los sistemas de biometría trabajan con la nube. Y el aumento va a ser exponencial a medida que el Internet de las Cosas (IoT) se desarrolle. Y con él, el tráfico de datos entre elementos conectados y la nube va a alcanzar cifras astronómicas.

Aquí es donde los nuevos chips de Sony pueden desempeñar un papel muy importante, ya que lo que pretenden es encargarse de una buena parte del proceso de identificación visual de objetos -personas, animales, cosas...- en local y transmitir a la nube únicamente lo esencial y, además, cifrado.
De esta manera, los sensores de visión inteligente IMX500 (lanzado el pasado mes) e IMX501 (previsto para junio) resuelven, o aminoran al menos, varios problemas a los que se enfrenta la red: disminuyen el tráfico constante entre dispositivos y la nube, con ello reducen el consumo energético y, a la vez, aumentan la seguridad ya que se transmiten menos datos y ya cifrados.

Paralelamente, contar con procesadores de inteligencia artificial locales autónomos o semiautónomos presupone un incremento de la velocidad y alcanzar la instantaneidad es crítico en aspectos como la conducción autónoma o la cirujía a distancia áreas en las que la identificación visual puede desempeñar un papel igual de importante a medio plazo.