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Un innovador español de éxito para erradicar la sífilis

Tras liderar la desaparición del pian, Oriol Mitjà vuelve a España para combatir la creciente afección de enfermedades de transmisión sexual y para ello ha recibido del Consejo Europeo de Investigación 1,5 millones de euros

01 DIC. 2019
8 minutos
El investigador español Oriol Mitjà junto a su equipo.

Vuelve a casa por Navidad. El nombre de Oriol Mitjà puede no sonar familiar, pero pocas personas en el mundo pueden decir, como él, que ha logrado la práctica erradicación de una enfermedad tropical desatendida crónica muy contagiosa: el pian. Tras años de investigaciones y de trabajo de campo en Papúa Nueva Guinea, Mitjà demostró que una sola dosis de un antibiótico denominado azitromicina basta para curar a una persona con pian. Ello le ha valido reconocimientos como el Premio Príncipe de Girona de Investigación Científica en 2013 y múltiples publicaciones, entre ellas un artículo de portada en Science en 2018.

Eso fue en su etapa en ISGlobal. Ahora, Mitjà vuelve a España para trabajar en un nuevo proyecto para combatir las infecciones de transmisión sexual (ITS), según cuenta el propio investigador a INNOVADORES. En concreto, luchará contra “la epidemia de la sífilis”, cuyo número de afectados, junto con el de la gonorrea y la clamidia, ha aumentado exponencialmente en los últimos 20 años, según datos de Informe de Vigilancia Epidemiológica de las Infecciones de Transmisión Sexual en España.

Las nuevas infecciones por estas enfermedades han pasado de ser unos cientos a principios de siglo a multiplicarse por ocho y sumar más de 20.000 casos al año. Los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 35 años representan más de la mitad de los casos. Por ello, la Fundación Lucha contra el Sida, centro impulsado por la Fundación Bancaria “La Caixa” y situado en el Hospital Germans Trias de Badalona, ha decidido abrir un programa de investigación sobre infecciones de transmisión sexual (ITS), liderado por Mitjà.

El primer éxito ha venido de la mano del selectivo Consejo Europeo de Investigación (ERC), del que ha recibido 1,5 millones de euros del para iniciar una "innovadora línea de investigación con el objetivo de superar esta creciente amenaza de salud global". “Solo proyectos con capacidad muy alta de cambiar una realidad consiguen financiación del ERC”, destaca el investigador.

¿En qué consiste su plan?

Dado que “las estrategias e intervenciones de cambio de comportamiento tienen una eficacia muy limitada”, su foco está puesto en el desarrollo de una estrategia de prevención basada en un tratamiento rápido y con una sola toma de medicación justo después del diagnóstico. Se da la circunstancia de que la bacteria implicada en el pian y en la sífilis son de la misma familia, por lo que a Mitjà se le ocurrió trasladar sus conocimientos de una a la otra. En 2018, su grupo de investigación descubrió que era posible hacer crecer en el laboratorio la bacteria implicada (Treponema pallidum) “mediante una serie de técnicas muy refinadas”. Esto significa que es posible saber qué antibióticos son potenciales tratamientos tanto para el pian como para la sífilis.

La primera fase, será, por tanto, buscar tratamientos alternativos para estas enfermedades. En el caso de la sífilis, solucionaría el problema de la disponibilidad de un único tratamiento: penicilina inyectable, que además de ser incómodo no siempre se realiza a tiempo. “Es una idea revolucionaria que nos permite probar nuevas soluciones con antibióticos que ya están en el mercado y nos permite realizar acciones a nivel de la población para detección y tratamiento a pie de calle”, dice el investigador. Con ello se atajaría uno de los mayores problemas de esta y otras ITS: la gran mayoría son casos latentes cuyos afectados no saben que lo son.

Actualmente, Mitjà se centra en terminar los estudios de laboratorio sobre cuáles son los antibióticos que pueden funcionar mejor y luego pondrá en marcha dos ensayos clínicos: uno sobre sífilis en Barcelona y otro sobre el pian en Papúa Nueva Guinea. En el caso de ser eficaz, el programa de sífilis podría extenderse a poblaciones más amplias e incorporarse a las guías de tratamiento a nivel mundial.

“Esto tendría un alto impacto en toda la población de adultos y jóvenes que se están infectando en países occidentales, pero sobre todo en los 11 millones de personas que se infectan cada año en países emergentes”, apunta. Sería especialmente beneficioso, dice, en los casos de mayor riesgo: cuando la sífilis se transmite de madre a feto. “200.000 recién nacidos murieron en 2016 por esta causa”, afirma el investigador. También hace referencia a los elevados casos de neurosífilis en países como China, donde el acceso a sistema de salud no es tan rápido y la enfermedad se acaba diseminando al cerebro.

En el caso del pian, comenta que la OMS ha actualizado a 2030 la fecha de erradicación prevista, un objetivo que él considera realista. Mitjà seguirá pasando temporadas en Papúa, ayudando a este organismo a diseñar la estrategia de distribución de las dosis necesarias de azitromicina que la farmacéutica EMS se ha comprometido a donar para acabar con este mal. También para minimizar los riesgos de administración, como casos de resistencia al medicamento, investigando para evitar que vuelva a ocurrir. Ante la posibilidad de dichas resistencias, también trabajará en el desarrollo de nuevos fármacos para esta enfermedad y, más a largo plazo, en una vacuna, algo que para el investigador sería un sueño hecho realidad.