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Un puente tecnológico con pymes del norte de Chile

Redit en la Comunidad Valenciana y la región chilena de Antofagasta crean un ‘puente atlántico’ para impulsar la transferencia de conocimiento a sus tejidos empresariales a través de la innovación

17 MAR. 2020
9 minutos
Empresarias de la región chilena de Antofagasta han estado una semana en Valencia en talleres de formación y reuniones en REDIT.
Empresarias de la región chilena de Antofagasta han estado una semana en Valencia en talleres de formación y reuniones en REDIT.

Qué tienen en común territorios, aparentemente, dispares como son la mediterránea Comunidad Valenciana y Antofagasta, región minera del norte de Chile? La idiosincrasia del tejido empresarial de estas dos regiones tan remotas entre sí es muy similar: micro y pequeñas empresas que están afrontando una transformación para afrontar los desafíos de un futuro cada vez más cercano en el tiempo.

El ‘flechazo’ entra estas dos regiones que ha propicio el inicio de la construcción de puente atlántico tecnológico se inició hace un año en una conferencia del director de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT), Gonzalo Belenguer, en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU, donde no solo dio a conocer "un caso de éxito con 50 años de vida" como es el modelo de transferencia tecnológica y de conocimiento de REDIT.

En este tipo de conferencias, explica a INNOVADORES Marlene Sánchez, directora de la Fundación Parque Científico-Tecnológico de la Universidad Católica del Norte de Chile, los ponentes suelen exponer sus casos éxito, pero Belenguer dio un paso más, recuerda Sánchez: "Terminó diciendo, esto es lo qué hacemos en REDIT, pero ahora cómo nos coordinamos, cómo colaboramos para mejorarlo. Fue la única persona que hizo una invitación concreta a colaborar y no a vender solo un modelo". Esto llamó su atención y ahí empezó una relación que esta semana ha dado un paso más con una misión tecnológica de empresarias del sector minero de esta región chilena a la Comunidad Valenciana para conocer líneas de investigación, las infraestructuras de los institutos y el conocimiento que albergan para las pymes.

Con este primer paso, afirma a INNOVADORES el propio Gonzalo Belenguer, el reto es "construir juntos puentes de colaboración bidireccional para enseñar y aprender mutuamente" cómo llevar a cabo la transferencia de conocimiento y de tecnología para dar a los respectivos tejidos empresariales de estas regiones ventajas competitivas.

La minería es el corazón de esta región chilena, pero es transversal y afecta a todos los sectores desde la exportación, la logística, el transporte, el turismo y el desarrollo socioeconómico de esta zona norteña, explica Sánchez, también coordinadora de esta misión tecnológica, que tiene como reto crear un modelo de transferencia de conocimiento desde el parque científico de esta pequeña universidad hasta el tejido empresarial de la región. 

En el caso de Antofagasta, esta transformación tiene que pasar por el sector minero, incide Sánchez. "Al transformar la minería se cambia la región entera, pero necesitamos una capacidad enorme y eso requiere tecnología", por lo que hay que diseñar un modelo de transferencia tecnológica para transmitir el conocimiento al tejido empresarial, tal y como está haciendo REDIT, puntualiza la representante chilena. 

En este sentido, Belenguer afirma que en estos procesos es fundamental no solo tener un conocimiento exhaustivo, sino ser capaz de "generar y trasferir soluciones reales a problemáticas empresariales reales para lograr un conocimiento aplicado". En Chile, apostilla Marlene Sánchez, no hay una ley de transferencia tecnológica y esta se realiza desde las universidades, centros que desarrollan ciencia básica y ciencia aplicada, pero que cuentan con una gran burocracia para el empresario que quiera comprar una tecnología. "Los procesos burocráticos son eternos. Cuando se consigue hacer esa transferencia o bien el empresario ya no lo necesita o bien ya lo ha comprado en el mercado exterior", lamenta Marlene Sánchez.  

Por ello, la alianza con REDIT, para la Fundación que dirige Sánchez supone una "ventaja competitiva" y, en este sentido, esta misión supone un primer paso para mantener una relación "estrecha, sólida y duradera" entre las instituciones para beneficiar a los territorios. Belenguer apunta así que el objetivo, aunque hace un año se partió una "idea utópica de colaboración entre dos regiones remotas", es "construir un puente bidireccional permanente y de futuro". 

Uno de los objetivos de esta misión es aprender de un modelo que ya cuenta con décadas de éxito: "Cómo preparar a los empresarios de las pymes a entrar en la tecnología, a reinventarse y a hacer resilencia para afrontar un futuro cada vez más cercano e incierto. Es algo transversal y para ello se necesita la tecnología, se necesita un cambio de mentalidad para afrontar lo cotidiano", explica la coordinadora de esta misión.

Estas empresarias chilenas buscan ejemplos para llevar a cabo una "transformación de la matriz productiva", es decir, los procesos para cambiar de fuentes de carbón a las llamadas fuentes limpias. En defnitiva, una transformación de las pymes para que "entren en mercados globales y en espacios de conocimiento global para diversificar el negocio". 

El modelo productivo es clave, no solo las variables tecnológicas, sino también los valores de la industrialización. "La innovación afecta a todo y esta es la clave para construir un modelo productivo diferente basado en las personas, en la generación de conocimiento y de la innovación", puntualiza Belenguer.

Misión liderada por empresarias Marlene Sánchez coordina este grupo, formado por mujeres empresarias, que busca aprender y enseñar a sus homólogos valencianos: "Se necesita una mirada 360, integradora" para absorber las mejoras que requieren las empresas en un proceso de cambios socioeconómicos globales. "La mirada tecnológica, humana y cultural será la que impulse los cambios en los procesos productivos".