Opinión    #SomosMujeresTech

Vocaciones 4.0

24 DIC. 2019
6 minutos

Como ingeniera, siempre me ha interesado entender los motivos de la falta de vocaciones en tecnología, no sólo en mujeres. En los foros y conferencias en los que participo sobre este tema, se habla sobre todo de falta de referentes o de la necesidad de cambiar la manera de enseñar.

Sin ir más lejos, esta semana he leído otro artículo sobre las carreras STEM en el que se relaciona las causas del decrecimiento de las vocaciones tecnológicas también con el esfuerzo, argumentando que estas carreras son más complejas y requieren más tiempo, algo que el mercado laboral no parece recompensar con mayores salarios. Por otro lado, los datos del foro económico mundial predicen que la inteligencia artificial (IA) va a generar 58 millones de empleos netos en los próximos años que no vamos a ser capaces de cubrir.

En mi experiencia, creo que no hay una única causa para este desequilibrio en el mercado. En primer lugar creo que la falta de estas vocaciones comienza en los primeros años de colegio, probablemente por una falta de conocimientos sobre la materia de los profesores, junto con la tradicional inercia a utilizar más la teoría que la práctica.

En segundo lugar, también está influyendo la nueva sociedad digital, donde la inmediatez, la conexión permanente y el reconocimiento inmediato están haciendo que pierda atractivo invertir tiempo en carreras muy largas. Paradójicamente, esta hiperconectividad nos está haciendo perder la curiosidad pues ya nada nos sorprende. Estamos acostumbrados a que todo funcione de manera inmediata y a golpe de clic, nos hemos convertido en simples usuarios, que no damos valor a toda la complejidad tecnológica que eso supone, ni tenemos interés por entenderla.

En mi opinión la mayor parte a la solución de ese desequilibrio del mercado, pasa por una mejora de la educación como nos demuestra la experiencia de otros países, donde la carencia de talento tecnológico es menor. Como idea, propondría un gran acuerdo entre universidades y colegios para introducir la IA de manera muy práctica en estos últimos. De esta manera, nuestros hijos aprenderían desde muy pequeños a familiarizarse con ella, y podrían integrarla en su día a día, independientemente de la carrera que estudien.

Una de las claves sería disponer de profesores en IA y en su aplicación práctica, para acelerar la formación de estos profesores sería muy bueno contar con alumnos de carreras STEM, que les guste enseñar, para que compartan la impartición de las clases durante el curso escolar. Con esto, conseguiríamos que los niños tengan un referente al que le apasiona la tecnología y el profesor una mayor facilidad para aprenderla.

A cambio, los alumnos STEM podrían obtener créditos como parte de una asignatura práctica y la satisfacción de enseñar a las nuevas generaciones. Además, si desde el colegio fomentamos el uso de la IA, puede que esto contribuya también a mejorar la curiosidad por seguir aprendiendo, y aunque quizás no todos elijan carreras STEM si sabrán entender y mostrarán más interés por la complejidad que conlleva la tecnología, además de integrarla en sus futuras profesiones de una manera más sencilla.

En todas las grandes transformaciones de nuestra historia siempre ha sido clave la educación. La gran diferencia de la transformación que estamos viviendo es que los cambios son exponenciales y eso hace mucho más complejo adaptar la oferta a la demanda. Sin duda se están haciendo múltiples esfuerzos en España pero no a la velocidad suficiente, ni con el presupuesto adecuado, por eso igual hay que abordar el problema desde otro ángulo y estrechar aún más la colaboración de colegios, universidades y empresas.

Mónica Villas es consultora de nuevas tecnologías y docente