Y ahora, una maquinilla con banda térmica

El primer invento de GilletteLabs es una máquina de cuchillas que integra una banda térmica en el cabezal. A ver, no es lo mismo que una toalla higienizada al vapor, ¿eh?

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Pertenezco a una generación que llevó barba, pero cuando decidí cambiarla por el bigote llegó el momento de afeitarse a diario. Durante años, lo habitual fue el jabón de afeitar y la maquinilla de cuchillas. Una cuchilla, dos cuchillas, deshechables, con cabezal basculante, tres cuchillas, cuatro... No voy a decir que conozco todos los modelos que ha lanzado Gillette en su historia (lleva más de 100 años en el negocio), pero sí unos cuantos.

Por llevar de viaje menos impedimenta y también porque me he dedicado durante años a probar aparatos de electrónica de consumo, he tenido etapas más o menos largas en las que he utilizado afeitadoras eléctricas. Esta última época ha sido poco más de un año con una Philips Series 9000. Por cierto, cuando la probé y escribí sobre ella, un lector un poco enfadado comentó que no le había durado mucho, que se rompió la cubierta de uno de los cabezales. Yo no he tenido problema.

Antes de la Philips que comento (también he usado la OneBlade), probé una de Braun. Era el modelo CoolTech. Lo último de lo último. Ya no se trataba de que las cuchillas hicieran su trabajo y duraran y la batería aguantara y se pudiera sumergir... Aquí lo novedoso era que incluía un bloque de aluminio que se mantenía en contacto con la piel y que se podía enfriar. De esta forma, ejercía un efecto refrigerante que prometía aplacar posibles irritaciones.

Pues bien, ahora me toca volver a una maquinilla de cuchillas, pero con el efecto contrario: el calor. La Heated Razor combina la mejor tecnología de la firma Gillette, es decir, cinco cuchillas de acero de gran calidad sumadas a la tecnología FlexDisc y un diseño ergonómico, con una banda térmica que alcanza hasta 50 grados y se supone que prepara la piel para el paso de las cuchillas.

En el folleto que acompaña al kit de la Heated Razor, dice textualmente "diseñada para dar al afeitado el confort de una toalla caliente y despertar los sentidos". Vaya por delante que no tiene nada que ver con el efecto de la toalla caliente que te pone el barbero para relajarte y para abrir los poros. De hecho, apenas te enteras del efecto sobre la piel. Además, yo siempre había escuchado que había que aclarar las cuchillas con agua bien fría y eso también enfría la banda térmica.

¿Eso quiere decir que afeita mal? Por supuesto que no, tanto las cinco cuchillas del cabezal, como la tecnología FlexDisc cumplen su función. Pero no sé si el calor ayuda en algo. La he probado en las dos posiciones: 43 y 50 grados. Para alternar entre ambas temperaturas, una vez encendida la Heated Razor, se mantiene pulsado el botón de encendido y cambia. Un led se ilumina en naranja (43 grados) o rojo (50). Más allá de los 50 grados podría resultar un calor molesto y si incrementamos más, llegar a quemar. Por ese motivo, está equipada con cuatro sensores distribuidos a lo largo del sistema para evitar sobrecalentamientos.

El sistema de carga es inalámbrico y magnético; basta colocar el mango de la maquinilla sobre el punto de carga y se mantendrá erguido.

La mala noticia es que la máquina en cuestión, con su base de carga y dos cabezales cuesta 200 euros y que el paquete de ocho cabezales cuesta sus buenos 50 euros.

Agradecimientos: el vídeo ha sido grabado en la peluquería Op/Zon de Madrid. Aclaramos que no es barbería y, por lo tanto, tampoco utilizan la Gillette Heated Razor.